Nada novedoso en los planes de Kissinger

Kissenger y Ford

Arthur González – La historia está cargada de hechos y acontecimientos que ponen de relieve la política estadounidense de agresiones contra el mundo y que Cuba sufre desde 1898.

Por ese motivo no resulta novedoso que ahora se desclasifiquen documentos de 1976, donde se evidencia que Henry Kissinger, Secretario de Estado en esa fecha, ordenó elaborar planes para aplastar a Cuba. Documentos archivados en la Biblioteca presidencial de Gerald Ford, revelan que Kissinger estaba tan molesto con la actuación de Fidel Castro en Angola, que dio instrucciones a un grupo de altos funcionarios para elaborar las posibles medidas de represalia en caso de que Cuba interviniera en otro país africano, entre ellas bombardear puertos e instalaciones militares en Cuba, enviar batallones de marines a su Base Naval en Guantánamo, e imponer un bloqueo militar sobre las costas de Cuba.

Entre sus indicaciones y argumentos expresó el entonces Secretario de Estado:

Si decidimos usar la potencia militar, debemos tener éxito”. “No deberá haber medidas de medias tintas: no conseguiremos ningún premio si usamos la fuerza militar en moderación. Si nos decidimos por el bloqueo, debe ser despiadado, rápido y eficiente”

Tales argumentos se los reafirmó al presidente Ford en una reunión que sostuvieron en el Despacho Oval en 1976, según consta en los documentos dados a conocer.

Quienes repasen los dley-helms-burtonocumentos norteamericanos que avalan sus agresiones y planes contra Cuba, se convencerán que lo orientado por Kissinger es más de lo mismo, algo usual en el pensamiento de los dirigentes yanquis.

Años después, en 1986, cuando la mafia terrorista de Miami llevó a cabo un grupo de acciones provocativas con el empleo de aviones de la organización anticubana “Hermanos al Rescate” y violaron el espacio aéreo cubano para bombardear con propaganda contrarrevolucionaria varias zonas de la ciudad de La Habana, con la malsana intensión de presionar al presidente William Clinton para que firmara la oprobiosa “Ley Helms-Burton”, este también ordenó preparar planes militares para responder el derribo por la Fuerza Aérea cubana de dos de esos aviones, procedentes de la Florida.

Entre las posibles medidas se contemplaba bombardear las termoeléctricas ubicadas al Este de La Habana y otra en la provincia de Matanzas. Por eso no sorprende conocer las propuestas de Kissinger.

Al final, “que los compren quienes no los conocen”.

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