UsCuba La Sección de Intereses Norteamericanas en La Habana (II).

Apoyo a la contrarrevolución interna.

Por Israel Valdés Rodríguez*

Desde principios de la década del 90 del pasado siglo la Sección de Intereses Norteamericanos ha desempeñado un papel destacado en la actividad de subversión política e ideológica, cumpliendo puntualmente con las orientaciones recibidas del gobierno de los Estados Unidos, para promover un proceso de desestabilización política interna en Cuba, donde los grupúsculos contrarrevolucionarios están llamados a realizar un rol protagónico en lo que ellos denominan “transición democrática” y que no es otra cosa que la transición al capitalismo.

 Funcionarios de la SINA han brindado una sistemática atención a los cabecillas y miembros de estos grupúsculos, así como a elementos transmisores de campañas e infundios, mercenarios de la prensa contrarrevolucionaria a los cuales abastece de materiales de oficina, literatura, fotocopias de artículos extraídos de Internet, facilitándoles, incluso, el uso de la valija diplomática, la posibilidad de visitar la sede de la SINA o la residencia de sus funcionarios con el propósito de recibir instrucciones y preparación adecuada para la actividad subversiva, recibir medios de comunicación de última tecnología, agasajarlos, utilizarlos como fuente de información o para recibir sus salarios como mercenarios. Poco a poco, descaradamente, el tratamiento a los contrarrevolucionarios (a los que denominan disidentes) se convirtió en un modelo de actuación, no solamente privativo del primer secretario político económico o el de prensa y cultura, sino que se hizo extensivo a funcionarios de otras áreas, incluyendo a la jefatura de la Sección, los cuales amparados en sus privilegios e inmunidad diplomática de que gozan, se dedican a respaldar, propiciar y potenciar sus acciones ilegales en contra de la estabilidad política y social de nuestro país e inmiscuyéndose en los asuntos internos de nuestro Estado soberano. Veamos a continuación algunos ejemplos.

En el año 1995, Merry Bloocker, ocupa el cargo de primera secretaria de prensa y cultura de la SINA y desde los primeros momentos se destaca por mantener contactos asiduos con un grupo de elementos denominados “periodistas independientes”. El 22 de septiembre de ese año, en su propia residencia les impartió a estos “periodistas” una teleconferencia a través del Canal World Net, sobre el funcionamiento de la prensa en la Casa Blanca y el Departamento de Estado. Algo similar realizaría nuevamente el 5 de febrero de 1997. Judiht Bryan, segunda secretaria de prensa y cultura, también desempeñó un papel destacado en este sentido, con procedimientos similares a la de su jefa.

Michael Kozak, ocupó la jefatura de la SINA durante los años 1996 hasta 1999 y fue un destacado activista y promotor de estos eventos, utilizando la sede de la oficina, su propia residencia o la del segundo jefe John Boardman. En este mismo período cumplieron tareas de subversión los siguientes funcionarios: Timothy Zúñiga Brown, Douglas Barnés, Fulton Amstrong, Lawrence Corwin, Mark Shaheen, Víctor Vockerodt y otros. El año 1999 fue de gran actividad para la SINA, pues la misma fue visitada por más de 776 cabecillas y miembros de grupúsculos contrarrevolucionarios.

Vicki Jean Huddlestonl  inició sus funciones como jefe de la Sección de Intereses Norteamericana en La Habana, el 30 de septiembre de 1999 y mantuvo una actuación injerencista y provocadora contra el estado cubano al frente de esa oficina. El 7 de enero del 2000 en su residencia en La Habana realizó una actividad con motivo de los festejos por el fin de año y donde asistieron 72 ciudadanos cubanos, integrantes de grupúsculos contrarrevolucionarios y sus familiares; así como 8 funcionarios de la SINA.

Sostuvo estrechos contactos con grupos contrarrevolucionarios dentro del país, para la promoción y organización de sus actividades ilegales. Realizó frecuentes reuniones en su residencia oficial con los principales cabecillas de estos grupos a los que abasteció de medios y recursos materiales, en franca violación de su status diplomático. Fue relevada en su cargo en septiembre de 2002 por James Cason.

Desde que James Cariston Cason (conocido como El Cabo Cason) ocupó la jefatura de la Sección de Intereses, asumió un perfil que nada tenía que ver con su rango diplomático. Brindó apoyo financiero a los denominados “disidentes”. Su presencia en La Habana fue matizada por haber patrocinado y participado en la fundación del “Partido Juventud Liberal Cubana”.

Aprovechó su estancia en la SINA para embolsarse dinero de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) al encubrir las operaciones fraudulentas de supuestas ONG, en particular la del agente CIA Frank Calzón, su amigo personal, subsidiadas por este mecanismo norteamericano de desestabilización e injerencia. Hay que señalar que Frank Calzón es un contrarrevolucionario de origen cubano, estrechamente vinculado a organizaciones terroristas como Alpha 66 y fue reclutado por la CIA cuando era estudiante de la Universidad de Georgetown; emigró hacia los Estados Unidos en 1960, posee un largo historial como mercenario de la CIA.

James Cason, vino a Cuba con instrucciones precisas del Departamento de Estado de provocar al Gobierno de Cuba para buscar su expulsión, como “persona non grata” y de esta manera los Estados Unidos, en reciprocidad, retiraría la representación cubana en Washington.

Siguiendo estas instrucciones, Cason utilizó la inmunidad diplomática que le brindaba su cargo para organizar reuniones en su residencia oficial con cabecillas de organizaciones contrarrevolucionarias. Se convirtió en enlace entre los dirigentes de la contrarrevolución en el exilio y los mercenarios internos en el país. El 16 de septiembre del 2002, apenas seis días después de haber arribado a Cuba, organizó en su residencia una reunión con 17 cabecillas de grupos contrarrevolucionarios, manifestando estar dispuesto a facilitar tanto su residencia como la sede, para que estos se reunieran con diplomáticos de distintos países.

Cason se entrevistó con contrarrevolucionarios de diferentes provincias de Cuba, en muchas ocasiones, trasladándose personalmente hasta la residencia de los mismos. Participó en conferencias patrocinadas por organizaciones anticubanas en diversas ciudades europeas. El 15 de septiembre de 2005 Cason fue sustituido por Michael Parmly, quien tres meses más tarde convocó a varios contrarrevolucionarios a su residencia oficial en La Habana, manteniendo una actuación similar a la de su antecesor.

En mayo de 2008 el Doctor Manuel Hevia, director del Centro de Investigaciones Históricas del Departamento de Seguridad del Estado, presentó en el Centro de Prensa Internacional de Cuba un video y mensajes de correo electrónico transmitidos desde la isla hacia Miami, y desde esa ciudad norteamericana a La Habana. El profesor de mérito de la Universidad de La Habana, Doctor Julio Fernández Bulté, calificó la actitud de los diplomáticos de la SINA como “francamente agresiva, ofensiva, antijurídica.”

Las pruebas demostraron como una supuesta fundación denominada “Rescate Jurídico”, fue utilizada para el suministro de dinero a la contrarrevolución interna. Varias notas intercambiadas entre Martha Beatriz Roque Cabello y cubanos-americanos residentes en la Florida implicaron a Parmly con el terrorista de origen cubano Santiago Álvarez Fernández Magriñat.

En el año 2008 asumió como Jefe de la SINA Jonathan D. Farrar, un diplomático estadounidense que hasta ese momento se desempeñaba como Subsecretario Principal Adjunto del Departamento de Estado en la Oficina para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo. Apenas asumió el cargo, solicitó personalmente 8 mil dólares al año para Laura Pollán Toledo, líder hasta su muerte en el 2008 de las denominadas “Damas de Blanco” y Roberto Miranda, del autoproclamado “Colegio de Pedagogos”.  En una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba en el año 2008 se denunciaba que el Gobierno de los Estados Unidos disponía de 45,7 millones de dólares para pagar a sus grupos mercenarios en Cuba y para proyectar provocaciones.

En 2010 el sitio Wikileaks desclasificaba un cable de Farrar en el que evaluaba a la oposición cubana como: “…un grupo desconectado de la sociedad, más preocupados por conseguir dinero que en llevar sus propuestas a sectores más amplios de la sociedad cubana.”

Reconoció además que estaba regularmente en contacto “con la mayoría del movimiento disidente oficial en La Habana”, cuyos miembros visitan frecuentemente la SINA.

Otro cable desclasificado y con fecha del 14 de agosto de 2008 describía como Farrar y su esposa monitorearon personalmente varios locales de navegación en Internet en Cuba para comprobar si los sitios de algunas de las organizaciones beneficiadas por Washington estaban accesibles desde las redes cubanas. El documento, calificado de sensible y firmado por Farrar, precisa que no es posible acceder desde la Isla a sitios web afiliados al “Programa Cuba” que establece un cambio de régimen en la Isla con financiamiento de Washington.

En 2011 asumió como Jefe de la Sección de Intereses John Caulfield, hasta ese momento Encargado de Negocios en la Embajada de Estados Unidos en Venezuela. El 7 de diciembre Caulfield se reunió en la SINA con varios “disidentes”, siendo reincidente con este proceder en ocasiones posteriores.

El 19 de junio de 2012, la SINA culminó un curso de “Introducción al Periodismo” e hizo entrega como constancia de graduados, de diplomas confeccionados y otorgados por la Universidad Internacional de La Florida, a aproximadamente 25 contrarrevolucionarios. En la actividad de graduación participaron varios funcionarios de la SINA, encabezados por Charles “Chip” Barclay, Jefe Interino de la Sección de Intereses. Hay que añadir, que el primer curso de este tipo se había realizado el año anterior, donde se graduaron 26 estudiantes y se les entregó el diploma como “periodistas independientes” el 6 de diciembre de 2011.

El 1 de noviembre de 2011 el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió una declaración acerca de esta política subversiva del gobierno estadounidense hacia la Isla y donde la Sección de Intereses Norteamericana en La Habana ha desarrollado un papel protagónico esencial.

En su labor de injerencia en los asuntos internos de Cuba, la SINA ha llegado al extremo de asumir tareas de capacitación, estableciendo dentro de su sede locales y centros ilegales de Internet para proveer entrenamiento e impartir cursos a personas, con el objetivo de que actúen contra los intereses del Estado cubano, en violación flagrante de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, de las leyes cubanas y del propio acuerdo que dio origen al establecimiento de la Sección de Intereses.

Al día siguiente el gobierno de Estados Unidos reconoció que facilita el acceso a medios de comunicación desde la SINA a ciudadanos cubanos que tratan de subvertir el orden interno en ese país.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.


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