Cuba sale de una lista donde nunca debió estar

Tras 33 años, ayer se hizo justicia con la salida de nuestro país de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional que elabora de manera unilateral el gobierno de Estados Unidos

 

En 1982 el entonces presidente Ro­nald Rea­gan incluyó arbitrariamente a Cuba en ese listado unilateral por su apoyo a la causa revolucionaria en América Latina y el mundo.

A pesar de los cambios geopolíticos ocurridos desde entonces,  la Isla siguió apareciendo año tras año en los informes, sin que las sucesivas administraciones se esforzaran demasiado en encontrar una justificación para el severo régimen de sanciones al que son sometidas las naciones que Washington considera “patrocinadoras del terrorismo”.

Durante las últimas tres décadas no importó que el Estado cubano ratificara todas las convenciones y protocolos sobre esta materia que se han promovido por las Naciones Unidas, ni que propusiera al Go­bierno de Estados Unidos cooperar en el enfrentamiento del terrorismo, ni que mostrara las pruebas de cómo Cuba ha sido víctima de centenares de ataques terroristas que han ocasionado la muerte de casi cuatro mil personas.

Ayer el vocero del Departamento de Estado, Jeff Rathke, confirmó lo que todo el mundo estaba esperando desde que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, solicitara la revisión de la inclusión de Cuba en esa lista, como parte de los anuncios del 17 de diciembre pasado que incluyeron un acuerdo para iniciar el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas.

“El plazo de 45 días de notificación al Con­greso ha expirado, y el  Secre­tario de Estado tomó la decisión final de rescindir la designación de Cuba como Estado Pro­mo­tor del Terro­ris­mo, que se torna efectiva hoy, 29 de mayo”,  detalló el vocero. Y reconoció lo obvio, que la decisión de eliminar “la designación de Cuba  como Es­tado Patro­cinador del Terrorismo re­fleja nuestra evaluación de que Cuba cumple con los requisitos establecidos por la ley para la rescisión”.

Las autoridades fueron enfáticas en que la medida entre en vigor ya, aunque resta su publicación  en el diario oficial  estadounidense, el Re­gistro Federal.

De acuerdo con el Departa­men­to de Estado, EE.UU. mantiene “preocupaciones y divergencias significativas” con nuestro país en di­versos asuntos, pero estas no califican como criterios necesarios para mantener la inclusión.

Aún así, han surgido algunas vo­ces críticas, como el exgobernador de Florida Jeb Bush, posible aspirante presidencial republicano, quien calificó la decisión de Obama como “concesión unilateral” a Cuba.

El senador demócrata de origen cubano Ro­bert Menéndez, uno de los más férreos opositores a cualquier medida de acercamiento con nuestro país, fue aún más lejos en su crítica al actual mandatario y dijo que “esta política peligrosa y equivocada está causando que Estados Unidos  comprometa valores fundamentales”.

EL BLOQUEO SE MANTIENE
Como han señalado los analistas e incluso las propias autoridades norteamericanas, la definitiva ex­clusión de esta lista no implica un alivio del bloqueo económico, co­mercial y financiero.

El complejo entramado legal que compone el bloqueo se superponía a muchas de las medidas incluidas en el régimen de sanciones del listado terrorista.

La exportación de equipamiento militar y de tecnología de uso dual (civil y militar), el otorgamiento de asistencia exterior y el desarrollo de programas de ayuda gubernamental, la concesión de préstamos y créditos por parte de instituciones fi­nancieras internacionales, y la apro­bación de sistemas de preferencias y tarifas co­merciales, entre otras me­didas, seguirán en vigor para Cuba, a pesar de su exclusión de la lista, en cumplimiento de las leyes y regulaciones del bloqueo.

La agencia AFP cita al propio Rathke cuando asegura que la re­moción no suspende los efectos del bloqueo. “Es un paso importante. Pero permítanme destacar que el embargo, que es un  asunto legal, permanece en efecto”.

En ese sentido, Rathke dijo que “existe una red de restricciones y  sanciones que han sido aplicadas durante años y que no guardan relación con la lista sobre países que promueven el terrorismo”.

Aún así, de la justa decisión de la administración Obama se desprenden varios efectos posi­tivos.

Por un lado, se eliminarán algunas posibilidades de que se presenten de­mandas espurias contra el Go­bier­no cubano, amparadas en las leyes antiterroristas estadounidenses, para ob­tener  fallos compensatorios que les permiten apropiarse de activos congelados. Ade­más, la salida de la lista terrorista, con su efecto simbólico y político,  podría tener cierto im­pacto para nuestras operaciones fi­nan­cie­ras ex­ternas, dado el cambio en la percepción de riesgo de desarrollar vínculos con Cuba.

CELEBRACIÓN POR LA NOTICIA
Medios de prensa y personalidades de varias partes del mundo celebraron la noticia.

El presidente de Bolivia, Evo Mo­­rales, aseguró a la agencia boliviana ABI que ello demuestra que la Isla “es un país pacifista”.

Por fin Cuba ha sido excluida de esa lista. Felicito al pueblo cubano y a sus comandantes por la unidad, por defender la dignidad de Cuba”, dijo.

El expresidente uruguayo José Mujica, de visita en España, tam­bién celebró la decisión.

Los reportes de prensa recogen opiniones como la del experto de la Oficina de Washington sobre Amé­rica Latina, Geoff Thale, quien opi­na que la remoción “pone punto final a una barrera de larga data  en nuestras relaciones, y pavimenta el camino para que las dos partes discutan  sus diferencias sin las vendas de la Guerra Fría”.

El influyente diario estadounidense  Wall Street Journal señala que, a pesar del paso de este viernes, otras restricciones se mantendrán en pie, y recuerda el llamado de Oba­ma al Congreso para trabajar por el levantamiento del bloqueo.

La página digital de Granma también ha recibido decenas de co­mentarios desde que  salió publicada la información en la mañana de ayer.

El usuario José R. Oro asegura que “Cuba ha dado un extraordinario paso para salirse de la red con la que los poderosos enemigos del país han tratado de apresarla y aplastarla económica y socialmente”.

“Estos enemigos están cada día más confinados en la extrema derecha estadounidense y son, cada vez más, solo una sombra de su pasada prepotencia.

Para Cuba, el salir de esa lista a la que nunca debió pertenecer, es un desagravio histórico, y un día de celebración para todos”, añadió.

Entretanto, Arturo López refiere que estos pasos civilizados, unidos a la opinión pública de los EE.UU. y de la mayoría de los representantes y senadores del Congreso de ese país, comienzan a generar condiciones aún más favorables para desmontar el bloqueo.

“Hemos salido de una lista don­de jamás debimos entrar, es una gran alegría para todos los cubanos de aquí, de allá y de donde estén”, seña­la por su parte Juan López.


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