Cumbre Celac-UE: Europa recibe a una América Latina diferente

Complejo Justus Lipsius, sede del Consejo de la UE

Por Carmen Esquivel Sarría, enviada especial

Bruselas, 8 jun (PL) Latinoamérica, el Caribe y la Unión Europea (UE) intentarán en la capital belga esta semana revigorizar las relaciones en un contexto que hoy dista mucho del registrado hace 15 años, cuando comenzaron estos contactos.

Alrededor de unos 40 jefes de Estado o de Gobierno y delegaciones de alto nivel de 61 países se espera asistan a esta cumbre, que sesionará los días 10 y 11 de junio en el complejo Justus Lipsius, sede del Consejo de la UE.
Se trata del segundo encuentro birregional desde la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en 2011 y del octavo desde el comienzo de estas citas cimeras en Río de Janeiro en 1999.

De entonces para acá mucha agua ha corrido debajo del puente. América Latina es testigo de cambios y Europa ya no es la misma de antaño, según fue reconocido en una videoconferencia desarrollada de manera simultánea en 18 delegaciones de la UE en Latinoamérica.

Esta última región vive hoy un proceso paulatino de integración que condujo a la creación de nuevos mecanismos, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), Petrocaribe o la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Punto culminante lo constituyó la fundación en diciembre de 2011 en Caracas de la Celac, organismo que agrupa a 33 países con una población total de unos 590 millones de personas, y donde no están representados ni Estados Unidos ni Canadá.

Sin dudas, la Celac es hoy reconocida como la interlocutora del área ante diversos socios extra regionales, entre ellos la Unión Europea, y en múltiples escenarios multilaterales.

El cambio en América Latina comenzó con la llegada al poder de gobiernos progresistas en países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil y Nicaragua, cuyas políticas lograron reducir la pobreza y la exclusión social.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Latinoamérica y el Caribe sobrecumplieron la aspiración convenida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de disminuir el hambre, al pasar de 14,7 al 5,5 por ciento de su población afectada.

Pero la región aún enfrenta grandes desafíos y sufre los efectos de la crisis mundial, la caída de los precios del petróleo y otras materias primas, así como del cambio climático.

Europa, por su parte, se vio inmersa en una crisis financiera desde 2008 que disparó el desempleo, la precariedad salarial y laboral, y afectó el llamado estado de bienestar social, lo cual originó multitudinarias protestas y al ascenso político de nuevas fuerzas en el llamado Viejo Continente.

El nivel de incertidumbre en torno a las perspectivas económicas sigue elevado y el euro continúa depreciándose. A pesar de ello, la Comisión Europea es optimista y estima que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá este año en 1,8 por ciento en el conjunto de la UE.

Este es el contexto en que sesionará la cumbre, donde los mandatarios intentarán actualizar los vínculos a la luz de las nuevas realidades en ambas regiones.

La UE es el principal inversor en los países de la Celac y su segundo socio comercial, si bien las exportaciones desde el otro lado del Atlántico hacia Europa decayeron de 24,6 por ciento en 1990 a 13,6 en 2011.

Según informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el intercambio comercial tiene un comportamiento asimétrico y la UE sigue viendo a la región como neta exportadora de materias primas y sus derivados de bajo contenido tecnológico.

Tres lustros después de la primera cita de Río de Janeiro queda mucho por hacer en cuanto a la relación birregional.

Además de los asuntos bilaterales, en la cumbre los jefes de Estado o de Gobierno intentarán acercar posiciones y aumentar la cooperación para enfrentar desafíos globales, como el cambio climático, el tráfico de drogas y el cumplimiento de las metas de desarrollo post 2015.

Uno de los acuerdos que se prevé salgan de la cumbre es un entendimiento entre el bloque y los países de la Celac para la construcción de la conexión de un cable de fibra óptica destinado a comunicaciones e informática.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien ocupa en estos momentos la presidencia pro tempore de la Celac, anunció que abogará en la reunión por un nuevo enfoque para luchar contra la pobreza.

Correa apuntó que América Latina ya no necesita “caridad para construir una escuelita”, sino transferencia de tecnología, apoyo para crear talento humano y relaciones internacionales más justas.


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