Cuba y EE.UU.: Entre el qué y el cómo

Iroel Sánchezcuba-usa Pocas horas antes del anuncio por los gobiernos de Cuba y Estados Unidos sobre la reapertura de embajadas en sus respectivas capitales tres temas resonaban en la agenda noticiosa internacional: La demonización del gobierno griego por someter a referéndum la aceptación de las propuestas de la Unión Europea sobre su economía, las protestas en España contra la denominada Ley Mordaza que castiga fuertemente la expresión en la calle y en Internet y el reconocimiento a Cuba por ser el primer país a nivel mundial en eliminar la transmisión del VIH de madre a hijo.

Todo ello fue pasado a segundo plano por las cartas intercambiadas por los mandatarios de EE.UU. y Cuba, las intervenciones del presidente Barack Obama y su Secretario de Estado John Kerry y la “Declaración del gobierno revolucionario” emitida desde La Habana.

Entre las cosas que Barack Obama dijo en el jardín de la Casa Blanca estuvieron:

“No podemos hacer rehén al futuro de Cuba por lo que ocurrió en el pasado. Y de eso se trata, una opción entre el futuro y el pasado. Estadounidenses y cubanos están listos para seguir adelante”

“Sí hay quienes quieren darle la vuelta al reloj y redoblar la política de aislamiento, pero es necesario darnos cuenta que ese enfoque no funciona. No ha funcionado por 50 años, aleja a Estados Unidos del futuro de Cuba y sólo hace la vida más complicada para los cubanos”

“No se puede secuestrar el futuro de Cuba por decisiones que se tomaron en el pasado. Los cubanos y estadounidenses están listos para avanzar, es momento de que el Congreso haga lo mismo”

“Hay estadounidenses que quieren viajar a Cuba. Hay empresas estadounidenses que quieren invertir en Cuba”

“Con este cambio podremos incrementar sustancialmente nuestros contactos con el pueblo cubano, tendremos un mayor equipo en nuestra embajada y nuestros diplomáticos podrán desplegarse más a lo largo de la isla”

“También he dejado claro que seguiremos teniendo algunas diferencias muy serias, eso incluye el respaldo de Estados Unidos de valores universales como la libertad de prensa y reunión y la posibilidad de acceder a información y no vacilaremos en criticar actos que contradigan esos valores”

Las dos últimas expresiones ratifican  lo que el investigador Tracey Eaton declaró y documentó ampliamente a La pupila insomne la pasada semana sobre el incremento de los fondos para los  “programas de promoción de la democracia”  -“los Estados Unidos van aprovechar como una oportunidad establecer relaciones con Cuba para seguir con estos programas”- y que aparece en recientes informes del Congreso y el Departamento de Estado cuya evaluación del 25 de junio de 2015 de los Derechos Humanos país por país comienza diciendo “Cuba is an authoritarian state led by Raul Castro” y define como la principal limitación a los Derechos Humanos en este país la “incapacidad de los ciudadanos para cambiar el gobierno”.Pareciera que Washington aspira a que el pueblo cubano le haga el trabajo que miles de millones de dólares estadounidenses invertidos en el acoso, la subversión y el terrorismo no han podido realizar.

A pesar de ello, los Congresistas de Miami no tardaron en desatar su ira. Ileana Ros-Lehtinen acusó a Obama de “estar comprando un legado”, para Carlos Curbelo es un “elemento más a conseguir en la lista personal del Presidente Obama para construir un legado, pero no va a promover nuestros intereses nacionales y temerariamente confiere legitimidad a una dictadura militar absolutamente ilegítima” y para Marco Rubio se trata de “concesiones unilaterales a ese regimen odioso”.

Jeb Bush, hermano de George W.  y quien como Rubio es candidato a la nominación republicana para aspirar a la Casa Blanca declaró que “la verdadera prueba” de la efectividad de la política de Obama no son “logros diplomáticos dudosos sino si el mejoramiento de las relaciones entre La Habana y Washington avanza la causa de los derechos humanos y la libertad del pueblo cubano”. Desde la candidatura Demócrata al mismo puesto Hillary Clinton dijo que “la nueva embajada en La Habana nos ayuda a entrar en contacto con los cubanos y a incrementar los esfuerzos que contribuyan a cambios positivos. Buen paso para EE.UU. y el pueblo cubano”.

El debate sobre Cuba entre las élites estadounidenses vuelve a ser el cómo, no el qué, y por supuesto ellos determinan qué cambio es positivo o negativo para nosotros. No importa que la politiquería trate de arrimar la brasa a su sardina, es obvio que Cuba vuelve a obtener otra victoria: luego de más de medio siglo de intentar cambiar por la fuerza el camino escogido por los cubanos, los intercambios de todo tipo con la sociedad cubana serán ahora la vía para restablecer la dominación. Veremos quién cambia a quién. No es soberbia, es historia: Aún cercada, la Revolución cubana cambió a América Latina y a buena parte de África, en contra de las políticas de Washington, ¿o es que EE.UU. no necesita cambiar y el contacto con Cuba de los norteamericanos será en una sola dirección?

Mientras tanto, no hay dinero en EE.UU. para derrocar la Ley Mordaza en España ni para apoyar el referéndum de los griegos. Los programas que permiten que los niños cubanos nazcan más sanos que los estadounidenses seguirán contando únicamente con presupuestos aprobados por la Asamblea Nacional de Cuba, un presupuesto que seguramente tendrá más recursos sin bloqueo y con turismo norteamericano viajando a la Isla, como Obama ha pedido al Congreso que autorice. (Publicado en CubAhora)


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