Relaciones Cuba-EE.UU., vecindad con respeto.

Por Francis Norniella Yaujar*/RCH.- Durante los últimos siete meses, el mundo ha estado atento a la evolución de los acontecimientos que giran en torno a las relaciones Estados Unidos-Cuba.

 El punto de inflexión lo marcó, sin dudas, el 17 de diciembre de 2014, cuando los Presidentes Barack Obama y Raúl Castro anunciaron la disposición de ambas partes de encaminarse hacia la reanudación de los nexos bilaterales, interrumpidos por Washington desde hace más de medio siglo, en represalia por las medidas políticas, sociales y económicas tomadas soberanamente por el Gobierno revolucionario establecido en la Isla desde el Primero de Enero de 1959.

No creemos haya alguien civilizado, con un mínimo de sentido común, opuesto a que ambos países coexistan en paz -pese a sus diferencias-, no solo para beneficio de sus respectivos pueblos, sino también por la repercusión que ese paso tiene para la paz regional e internacional.

Desde hace mucho tiempo, el Gobierno cubano había planteado a sucesivas administraciones estadounidenses la disposición a sentarse, en plano de igualdad y sin condicionamientos, a la mesa de negociaciones, para tratar cualquier tema de interés común.

Esa diáfana posición de La Habana tuvo oídos receptivos, por fin, en el Presidente Barack Obama, en gesto de suma valentía política suya, a juzgar por la rancia, extremista e influyente mafia cubano-americana basada en el estado de Florida, opuesta al más mínimo diálogo con la “Cuba comunista”, como le dicen despectivamente al pequeño país que ha logrado tanto por el bienestar de su pueblo, pese al bloqueo de más de media centuria, impuesto por el poderoso imperio del Norte.

Este primero de julio, Barack Obama y Raúl Castro intercambiaron cartas, mediante las cuales confirmaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir embajadas permanentes en las respectivas capitales, a partir del próximo día 20.

Al formalizar este paso, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y Gobiernos, basadas en los principios y propósitos consagrados en la Carta de la ONU y el Derecho Internacional, en particular las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares, precisó laDeclaración emitida por el Gobierno Revolucionario.

El texto añade que la normalización de los nexos bilaterales pasa por la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU. a Cuba, el cual se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de la economía de la Isla, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluidos los de Estados Unidos.

La normal vecindad entre los Gobiernos a ambos lados del estrecho de Florida, también dependerá de que Washington devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba -violatorias de las normas internacionales y lesivas a la soberanía de la Isla-, se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas hostiles de Estados Unidos.

Al recordar los temas pendientes de solución entre los dos países, el Gobierno cubano reconoce las decisiones adoptadas hasta el momento por el Presidente Obama, de excluir a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, de instar al Congreso de su país a levantar el bloqueo y de comenzar a adoptar medidas para modificar la aplicación de aspectos de esta política, en uso de sus prerrogativas ejecutivas.

El Gobierno de Cuba reiteró la disposición a mantener un diálogo respetuoso con su par estadounidense y a desarrollar relaciones de convivencia civilizada, basadas en el respeto a las diferencias entre ambos Gobiernos y en la cooperación en temas de beneficio mutuo.

El mundo en general, y Latinoamérica y el Caribe en particular, necesitan de la distención en las relaciones entre La Habana y Washington, en un plano de igualdad, como lo amerita una vecindad con respeto.

*Francis Norniella Yaujar, periodista de Radio Ciudad de La Habana


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