Oposición ecuatoriana busca “golpe blando” contra Correa

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EMILIO MARIN – El presidente gobierna Ecuador desde 2007. Lo ha hecho en buenos términos, al punto de ganar diez elecciones. Por eso la oposición oligárquica y los medios hegemónicos, en sintonía con Washington, quieren tumbarlo con un “golpe blando”. Rafael Correa llegó al presidencial Palacio de Carondelet en enero de 2007. Alianza-País dio comienzo a un proceso progresista y de ancha base popular bautizado como Revolución Ciudadana. En total tuvo diez victorias electorales, incluida la que en 2008 parió una Constitución moderna y plena de derechos sociales, democráticos y ambientales, plebiscitada con apoyo mayoritario.

 Las franjas más pobres ganaron derechos en un proceso de “empoderamiento”, como se gusta decir en Latinoamérica. Al FMI y el Banco Mundial no les gustó nada que el modelo en marcha redujera sustancialmente su injerencia y rechazara programas de ajuste. El representante del BM fue declarado persona no grata y tuvo que irse del país.
A las autoridades norteamericanas tampoco les agradó que el nuevo presidente diera por finalizada la operatoria de su base militar de Manta, que había comenzado con el entreguista Lucio Gutiérrez. El Comando Sur debió cerrar un establecimiento que había empleado para bombardear a la guerrilla colombiana en acuerdo con Álvaro Uribe. En consecuencia, abrió otras bases militares en la misma Colombia.
Las multinacionales petroleras vieron revertirse el ciclo de ganancias extraordinarias que obtenían con el crudo ecuatoriano. Se renegociaron los contratos petroleros y de allí en más aquellas empresas deben operar a cuenta del Estado y pagar a éste mucho más por su actividad.
Así fue que el 30 de septiembre de 2010 hubo un intento de golpe de Estado y la vida de Correa corrió serio peligro. El putsch fue disfrazado de rebelión policial en disconformidad con reformas en la institución y liquidación de haberes. El presidente se salvó gracias a la movilización ciudadana y a un sector democrático del Ejército, que lo rescató con vida del hospital donde la policía lo tenía secuestrado. En el rescate murieron varias personas.
En ese regreso con gloria a Carondelet tuvo muchísimo que ver la Unasur, creada un par de años antes frente a una coyuntura similar que atravesó Evo Morales frente al golpismo de la Santa Cruz separatista.Radicalizó posiciones
El gobierno avanzó y, a semejanza de otros presidentes de la región, empleó la renta petrolera para financiar programas destinados a la población más humilde y para aumentar los presupuestos de educación y salud pública.
Ha sido notable el esfuerzo gubernamental en Ciencia y Tecnología, con el convencimiento de que la liberación de los pueblos de la Patria Grande Latinoamericana dependerá mucho de la revolución del conocimiento.
Por otra parte Correa planteó en la Constitución de 2008 y en la práctica el respeto al medio ambiente y la concepción del buen vivir. No son frases hechas, porque con las ocho represas hidroeléctricas que se inaugurarán en 2016, construidas con financiamiento chino, se logrará la meta de que el 90 por ciento de la generación de energía sea con recursos renovables. Y eso, viniendo de un país petrolero, tiene un valor mayor aún.
Por cultivar ese punto de vista ecologista avanzado pero no de un ecologismo bobo, ya en 2010 Correa elaboró la iniciativa de Yasuní-ITT, según la cual el país se privaba de extraer el petróleo de una zona amazónica a cambio de aportes internacionales que lo compensaran. Como era de prever, ese dinero nunca llegó…
En ese marco se agudizó el conflicto judicial y político con Chevron-Texaco, que tenía una deuda millonaria por contaminación. Según un fallo judicial, esa petrolera debía pagar una indemnización de 9.500 millones de dólares, pero no lo hizo. Peor aún, demandó al Estado ante tribunales internacionales por denegación de justicia. Correa invitó a visitar la zona a personalidades internacionales que metieron sus manos en los pozos de Aguarico y las fotografiaron negras, demostrando al mundo que Chevron contamina.Un estadista
En esas pulseadas con las multinacionales, el presidente fue ganando altura de estadista, mal que le pese a la oposición política y mediática de derecha, las multinacionales mencionadas, los organismos financieros internacionales y el Departamento de Estado.
Lejos de hacer “buena letra”, Correa como hombre de principios aceptó dar asilo en su embajada en Londres al perseguido político Julian Assange, fundador de Wikileaks que publicó los cables secretos revelando espionaje y torturas realizadas por EEUU. En junio pasado se cumplieron tres años de esa concesión de asilo sin que el australiano pudiera salir de Londres rumbo a Quito por negativa de Su Majestad.
Correa ocupó posiciones muy respetadas dentro de la Unasur, adonde llevó propuestas valiosas como constituir el Banco del Sur. A pocos kilómetros de Quito se construyó en 2014 la sede de Unasur, un edificio inteligente bautizado con el nombre de “Néstor Kirchner”. Actualmente ejerce la presidencia pro-témpore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), en virtud de lo cual co-presidió el pasado 10 y 11 de junio en Bruselas la II Cumbre entre esa entidad y la Unión Europea. Además de hablar con los 40 presidentes allí reunidos, Correa participó de la Cumbre de los Pueblos, celebrada en paralelo a la oficial.
Allí defendió el plan de acción 2020 de la Celac, que propugna la superación de la pobreza y la desigualdad, la lucha por la educación y la tecnología, la defensa medioambiental y el fortalecimiento de este polo latinoamericano en el marco de un mundo multipolar. Fue enérgica su condena del bloqueo norteamericano a Cuba y al decreto de Obama y las sanciones del Capitolio contra Venezuela.Dos leyes
Este recordatorio explica por qué desde el 8 de junio pasado hasta hoy la derecha está en pie de guerra contra el presidente constitucional. Eso sí, falta la explicación final de ese odio desatado. El 5 de junio Correa elevó a consideración de la Asamblea Nacional dos proyectos de ley que rebalsaron la nula paciencia de la oposición.
Un proyecto de Retribución de la Riqueza o “de herencia”, gravará progresivamente las herencias superiores a 50.000 dólares. La oposición acusó que Correa quería “arruinar a las familias ecuatorianas” y “robarse” sus patrimonios. Falso. El gobierno ha demostrado que sólo tres de cada 100.000 ecuatorianos perciben herencias mayores a aquella suma. O sea, el tributo alcanzará a una ínfima minoría, para financiar más al fisco y posibilitar más beneficios a las mayorías.
El proyecto de Impuesto al Valor Extraordinario o “de plusvalía”, apunta a que paguen más las tierras e inmuebles beneficiados súbitamente por obras del Estado. Las tierras cercanas al edificio central de la Unasur aumentaron seis veces su valor a partir de que se anunció esa construcción. En gobiernos anteriores era moneda corriente que a sabiendas de que se abriría un puerto aquí o se tendería un ferrocarril por allá, ciertos círculos empresarios compraran por monedas terrenos que multiplicaban varias veces su precio.
Correa denunció que los sectores más concentrados de la economía tienen tanto poder que el 2 por ciento de las familias son dueñas del 90 por ciento de las mayores empresas. Y no protestan tanto por la escala de impuestos que deberán oblar sino porque van a tener que pagar, cuando antes eran -y son- evasores contumaces.
A días de presentadas las iniciativas legales, la oposición lanzó marchas en Guayaquil, con el alcalde opositor Jaime Nebot, y en Quito, con su colega Mauricio Rodas, más el banquero y ex candidato presidencial Guillermo Lasso.
Amén de despotricar contra esas leyes, su consigna central era “Fuera Correa, fuera”, o sea la culminación del plan desestabilizador de “golpe blando”. Este programa antidemocrático se usó más a fondo en 2014 en Venezuela y también, en menor medida, en Argentina.
Como parte de esa estrategia, los movilizados acusan al gobierno de no ser plenamente democrático porque no existiría “la libertad de prensa”, en repetición de las mentiras agitadas contra Nicolás Maduro en Caracas y
Cristina Fernández en Buenos Aires. La subsecretaria del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, fue la lenguaraz de esas falsificaciones contra el ecuatoriano, fogoneando las protestas igual que los medios agrupados en la SIP.
Las manifestaciones opositoras apuntan a arruinarle a Correa la visita del papa Francisco, quien entre el 5 y el 8 de julio estará en Quito y dará una misa en el Parque Los Samanes de Guayaquil. Para quitar argumentos a los opositores más violentos, fueron retirados por 90 días los dos proyectos, para discutirlos más en la sociedad. Y el jefe de Estado llamó a todas las organizaciones políticas y sociales a participar de un diálogo nacional, que ya fue
rechazado por la oposición.
Hoy será un día clave de esa pelea: los golpistas quieren golpear las puertas del Palacio de Carondelet y los defensores del gobierno están convocados a la Plaza Grande, para defender a Correa y la sede presidencial. El presidente desafió a sus adversarios con que si están tan seguros de su representación, que aguarden hasta febrero de 2017, cuando son las próximas presidenciales. No le harán caso porque esa puede ser la victoria número 11 del mandatario.
 


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