Lazos diplomáticos EEUU – Cuba: más allá del simbolismo.

Lazos diplomáticos EE.UU.-Cuba: más allá del simbolismo

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La reapertura de embajadas en Washington y La Habana es un símbolo del cambio en la política de Estados Unidos que el presidente Obama anunció el pasado 17 de diciembre, sustituyendo la hostilidad y la subversión que se remonta a la ruptura de relaciones diplomáticas, hace 54 años, con el compromiso y la cooperación. Como declaró el 1 de julio, “Así es cómo se ve el cambio”. Más allá del simbolismo, la reapertura de las embajadas tiene importantes beneficios prácticos.

  • Cuba y Estados Unidos han tenido representación diplomática en sus respectivas capitales desde 1977, pero esas “Secciones de Intereses” estaban restringidas en sus operaciones. Tener embajadas completas creará mejores canales de comunicación entre los dos gobiernos, facilitando así las negociaciones acerca de otros asuntos que deben ser resueltos para que las relaciones bilaterales sean totalmente normales.
  • Los diplomáticos tendrán mayor libertad para viajar y hablar con los ciudadanos del país de acogida. Los viajes de los diplomáticos han estado restringidos al área de las respectivas capitales de ambos países desde 2003, cuando el gobierno de George W. Bush impuso controles a los diplomáticos cubanos, y Cuba reciprocó. Las negociaciones para la apertura de las embajadas se retrasaron por las preocupaciones de Cuba de que los diplomáticos norteamericanos viajaran por toda la isla promoviendo la oposición al gobierno, práctica común durante el gobierno de Bush. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas restituye el statu quo anterior a 2003, cuando los diplomáticos podían viajar libremente con una simple notificación al gobierno anfitrión.
  • Para Washington, la medida tendrá beneficios más allá de los lazos de Cuba. La política de hostilidad persistió durante diez administraciones presidenciales norteamericanas, aislando gradualmente a Estados Unidos de sus aliados en Latinoamérica y poniendo en grave peligro las relaciones de Estados Unidos con toda la región. No fue coincidencia que el presidente Obama señalara que el nuevo acercamiento a Cuba también “iniciaría un nuevo capítulo con nuestros vecinos en las Américas”.

Opositores de la apertura a Cuba en el Congreso no pueden hacer nada para detener el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, pero pueden ralentizar los procesos más amplios de normalización. La Constitución confiere tan solo al presidente la facultad de reconocer a otros países. Pero quienquiera que el presidente nomine como nuevo embajador de Estados Unidos en Cuba se enfrentará a una dura situación en el Comité Senatorial de Relaciones Exteriores, donde los senadores Marco Rubio (republicano por la Florida) y Robert Menéndez (demócrata por Nueva Jersey) han declarado su firme oposición a la normalización de las relaciones. En la Cámara de Representantes, los republicanos han presentado una legislación que niega fondos para convertir la Sección de Intereses en una embajada completa, medida que sólo castiga a los diplomáticos norteamericanos en La Habana, a los inmigrantes potenciales cubanos, y a visitantes y ciudadanos norteamericanos que necesitan servicios consulares. Por otra parte, los opositores no permitirán durante los próximos 18 meses ninguna legislación que haga que la política de Obama hacia Cuba parezca un éxito. Eso significa que las sanciones norteamericanas –el embargo económico y los viajes turísticos– se mantendrán en vigor por lo menos hasta que termine la próxima elección presidencial, ya que para eliminar por completo las sanciones hay que cambiar la ley.

Aunque la plena normalización –con un comercio robusto, lazos sociales, culturales y políticos– tomará mucho tiempo, puede hacerse más para ampliar los lazos del gobierno. Washington y La Habana tienen una media docena de grupos de trabajo en una amplia gama de temas, y podríamos ver pronto acuerdos bilaterales relacionados con cuestiones de interés mutuo, como la cooperación policial, la cooperación contra el narcotráfico, la protección del medio ambiente en el Caribe, la restauración del servicio postal , y más. El presidente Obama también podría utilizar su autoridad otorgada para ampliar aún más el comercio con Cuba, en particular, la concesión de licencias a bancos norteamericanos para compensar transacciones bancarias internacionales con Cuba en dólares, una prohibición que actualmente es uno de los principales impedimentos para el comercio internacional de Cuba con Occidente. El presidente podría reestructurar los programas de promoción de la democracia para que apoyen auténticos intercambios en educación, las artes y la cultura, en lugar de promover la oposición al gobierno cubano. Los problemas entre Estados Unidos y Cuba son complejos y de múltiples facetas. Resolverlos requerirá superar medio siglo de desconfianza mutua. Pero el restablecimiento de las relaciones diplomáticas normales constituye el primer paso necesario –simbólico y práctico– hacia el futuro.

14 de julio de 2015

(*) William M. LeoGrande es profesor de gobierno en la Escuela de Asuntos Públicos de la American University. Este blog es una adaptación de su artículo de opinión en Fox News Latino.

Foto de portada: El secretario de Estado norteamericano John Kerry ofrece una declaración a la prensa internacional, después de que el presidente Obama anunciara los planes para volver a abrir una embajada de Estados Unidos en Cuba. Crédito de la imagen: Gobierno de EE.UU. / Dominio Público.

(Tomado de Aula Blog)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.


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