Debido al embargo de EE.UU., Cuba ha tenido que llegar a ser bastante autosuficiente y producir el 70 por ciento de la medicación que necesita, incluyendo vacunas para 21 enfermedades diferentes.

18 octubre 2016
Por Rob Wright, editor jefe de Life Science Leader
Traducido por Cubadebate. Lea el artículo original: Will Cuba Be The World’s Next Leading Biotech Hub?

La revista Life Science Leader fue recientemente invitada a participar en el foro de The Economist en el foro de salud War on Cancer, en Boston, el 28 de septiembre de 2016. A pesar de que todas las sesiones del día eran interesantes, la que me levantó de la silla para localizar a un altavoz se produjo a las 4 pm bajo el título “Globalizando: ejemplos de avances en los estudios del cáncer en el mundo”. La primera persona en hablar fue el Doctor en Medicina Kelvin Lee, presidente de Inmunología del Instituto del cáncer Roswell Park. El Dr. Lee dijo que su experiencia en el trabajo con Cuba comenzó casi por accidente en 2011.

A pesar de la creencia popular en Estados Undios, BioCubaFarma no está atascado en los años 1950.

“En ese momento, nosotros en el Roswell Park en Buffalo pensamos que Cuba se ha quedado atascado en los días ‘I Love Lucy’ -una serie de televisión de los años 60-“, admite el Dr. Lee. “Creíamos que no había ninguna posibilidad para la biotecnología en Cuba.” Pero una investigadora del Centro de Inmunología Molecular de Cuba (CIM) visitaba a un familiar en Pittsburgh. “Ella nos llamó y dijo: ‘Hey, he oído hablar de su reputación en los estudios del cáncer. ¿Puedo llegar e informarles sobre nuestra vacuna contra el cáncer?’ “, recuerda el Dr. Lee. “Se acercó a Roswell y nos contó de vacunas realmente innovadoras para el cáncer de pulmón (es decir, CIMAVAX) y algunas otras vacunas contra el cáncer que han desarrollado. Nos sorprendió que todo esto estaba ocurriendo en Cuba.” En el 2012, un equipo de Roswell Park fue a Cuba para iniciar una relación más significativa, lo que condujo a un esfuerzo por llevar vacunas contra el cáncer de Cuba a los EE.UU. para los ensayos clínicos.

El Dr. Lee conjetura que la innovación en el área biofarmacéutica que tiene lugar en Cuba es el resultado de dos factores:

  • El país ha convertido la salud pública en una prioridad nacional.
  • La nación, como resultado del embargo de EE.UU., está muy limitada económicamente, y tiene que desarrollar sus propios productos para dar respuesta a esa prioridad nacional.

“La esperanza de vida en Cuba es la misma que la de los Estados Unidos y Canadá, al igual que las tasas de mortalidad infantil”, da fe Lee. “Pero ellos gastan una quinta parte per cápita de lo que gastamos en la salud.” Según Lee, Cuba ha sido capaz de competir con las estadísticas de salud que tiene EE.UU. porque desarrolla productos innovadores y los aplica a su población a nivel de atención primaria.

“Este es un enfoque de la medicina muy preciso y personalizado”, asegura Lee. “Cuba genera innovación gracias a un conjunto único de industrias de biotecnología que funcionan como un lazo cerrado. El proceso de I+D (Innovación más Desarrollo) lo hace gente involucrada en el I + D que traslada sus productos a pie a través del pasillo a otros involucrados en el análisis preclínico, que luego se la lleva a su gente en la fábrica, etc.” El CIM sigue directamente el proceso que va de los estudios en la Fase 1 a la Fase 4, y una vez que la droga es aprobada por las diversas agencias reguladoras, el CIM produce entonces la droga para el consumo comercial, tanto para Cuba, como para otras partes del mundo. Debido a este circuito cerrado, no hay un “valle de la muerte” cuando se trata del desarrollo de fármacos cubanos. “Ellos son muy cuidadosos y tienen instalaciones de clase mundial”, afirma Lee. “En Cuba, hay alrededor de 8 a 10 compañías biofarmacéuticas del tamaño y calibre de Celgene/Millennium.”

Siento de pronto que he estado viviendo bajo una roca por no saber esto sobre Cuba. Después de la presentación de Lee, me presento y le digo que yo estoy sorprendido de no haber sabido que algo así estaba ocurriendo en Cuba. Él responde: “Nadie lo sabe”, y procede a contarme la historia de Cuba y el interferón.

El aislamiento de Cuba lleva a la innovación en CubaEn 1980, cuando el mundo se asomó a la promesa del interferón como una cura potencial para el cáncer, también lo hizo la Cuba de Fidel Castro. Como resultado, seis científicos viajaron al extranjero para aprender cómo producir el medicamento. A su regreso, una pequeña instalación en el oeste de La Habana fue equipada como un laboratorio, y en sólo 42 días, se produjo interferón-α, y así nació la industria de la biotecnología cubana.

Debido al embargo de EE.UU., Cuba ha tenido que llegar a ser bastante autosuficiente y producir el 70 por ciento de la medicación que necesita, incluyendo vacunas para 21 enfermedades diferentes. Según la OMS, la industria de la biotecnología cubana posee alrededor de 1.200 patentes internacionales y comercializa productos farmacéuticos y vacunas en más de 50 países. Cuba se enorgullece de sus más de 300 centros de biotecnología. Solo el polo oeste de La Habana emplea a 12.000 trabajadores y más de 7.000 científicos e ingenieros. En todo el país, se estima que Cuba tiene alrededor de 1,8 científicos por cada 1.000 habitantes, un nivel comparable al de la UE (aunque con un PIB mucho más pequeño).

Algunos podrían pensar que es difícil imaginar a Cuba compitiendo con los conglomerados de Boston o de San Francisco por el liderazgo de la biotecnología en el mundo. Pero tal vez esto no es tan descabellado como usted podría pensar. Para empezar, el país es aproximadamente del tamaño de Pennsylvania, y tiene una población equivalente al estado de Ohio. Pero aún más importante los resultados biofarmacéuticos del país. Porque así como el Dr. Lee y sus colegas pueden dar fe, las iniciativas en los estudios del cáncer en Cuba han sido suficientemente reveladoras como para impulsar a Roswell Park a obtener una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para colaborar con el CIM cubano en el desarrollo de la vacuna terapéutica para el cáncer de pulmón (es decir, CIMAVAX). Esto es suficiente para hacer que uno se pregunte ¿qué otra cosa Cuba podría tener en su cartera que vale la pena conocer más de cerca?, y además: ¿quién en estos 54 años de embargo de Estados Unidos realmente está sufriendo?

El cáncer de pulmón, el cáncer más letal (de lejos) en los EE.UU., sigue siendo una necesidad médica no cubierta, y CIMAVAX de Cuba podría proporcionar más que una mera esperanza.


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