Las afectaciones causadas a la construcción en Cuba por la política de bloqueo ascienden a los 30 868 200 dólares.

De Granma

Para dinamizar el proceso constructivo de viviendas y detener el deterioro del fondo habitacional del país, se requiere ineludiblemente, de un acceso expeditivo y vertiginoso al mercado actual de tecnologías, materiales y productos de este sector.

No es que el elemento humano y a la vo­luntad de hacer bien las cosas se simplifique o sobredimensione convenientemente, se­gún la ocasión, sino que disciplina y organización de la fuerza de trabajo e im­plementación de un sistema de trabajo operativo y funcional, deben ir a la par y en equilibrio con una disponibilidad constante de materias primas y recursos que se importan.

La realidad es que en el último año, de acuerdo con la información ofrecida por el Mi­nisterio de la Construcción (Micons), en­tre abril del 2015 y abril del 2016, las afectaciones en este ramo causadas por la política de bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU. contra Cuba, ascienden a los 30 868 200 dólares. Los niveles de perjuicios económicos reportados se han incrementado en más 569 000 USD en relación con igual periodo del año anterior.

En función de conseguir los suministros necesarios para el desarrollo de la actividad constructiva —argumentó el licenciado Ru­bén Camarote, director económico del Micons— debido a las limitaciones impuestas se ha debido reubicar geográficamente el comercio hacia zonas más lejanas, lo que ha aumentado los costos por concepto de fletes y seguros, que en la etapa señalada ya superan los 855 000 dólares.

Este incremento ha corrido por cuenta fundamentalmente de «empresas comercializadoras como Imeco, que se encarga de garantizar el abastecimiento de los productos más demandados en los programas constructivos del país, y Construimport, centrada en la adquisición de equipos, las cuales se ven presionadas a reorientar sus contratos y compras hacia mercados tan distantes como el chino», puntualizó.

No ha sido poco significativo —aclaró el especialista— el perjuicio monetario financiero generado por la variación cambiaria, debido a la prohibición del uso del dólar estadounidense en las transacciones financieras.

Por otra parte Roberto Vásquez, director de Inversiones y Conservación de la Di­rección General de la Vivienda, señaló que hoy los índices de consumo material, acorde con la tecnología que disponemos, son altos si los comparamos con los gastos de las soluciones constructivas que se utilizan in­ternacionalmente. «Esto provoca que el país tenga que hacer un mayor esfuerzo para dar respuesta a un programa de elevado impacto social», porque con el uso de métodos más apropiados, sencillos y económicos se facilitaría y potenciaría la participación de la población en sus propios proyectos de reparaciones y construcciones, dijo.

 


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