Desde la Crisis de los Misiles, le ha quedado bien claro a las administraciones norteamericanas: ¨ La dignidad del pueblo cubano le ha ganado, y le ganará, el desafío a cualquier etapa de crisis¨

Octubre trae otra vez a la memoria un suceso conocido como Crisis de los misiles o Crisis de octubre, porque fue, precisamente, del 22 al 28 de ese mes, en 1962, cuando Cuba asistió a uno de los más dramáticos hechos de la Guerra Fría y, según algunos expertos, de las relaciones contemporáneas internacionales.

A la Revolución cubana, que desde su nacimiento había sido blanco de numerosas agresiones del gobierno de Estados Unidos, le tocaba, por demás, enfrentar un grave riesgo de guerra nuclear, una amenaza a toda la paz mundial, con consecuencias imprevisibles para la humanidad.

Varias interrogantes han quedado fijadas en el interés de los cubanos de diversas generaciones: ¿Cómo el mundo llegó al borde del holocausto nuclear en esa época? ¿Por qué  nuestro pueblo  tuvo que movilizarse en defensa de su soberanía?

En un momento en que se enfrentaban dos superpotencias, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos, la hostilidad de la Casa Blanca hacia Cuba llevó al emplazamiento de cohetes soviéticos aquí, a lo que el imperialismo respondió con un bloqueo naval y planes de intervención militar.

Se vivieron momentos de tensión y, ante la compleja situación, el país se preparó para enfrentar la invasión de las fuerzas armadas estadounidenses. “¡Alarma de combate!, La nación en pie de guerra.”, ordenó el primer ministro Fidel Castro ante el peligro del ataque dispuesto por el presidente John Kennedy.

En todo el planeta se organizaron actos de solidaridad con la Isla y de condena al gobierno de Washington por las amenazas de agresión.

La también llamada internacionalmente como Crisis del Caribe por parte de la URSS, se agudizó porque EE.UU. ordenó inspeccionar la carga de cuanta nave se acercara a nuestra nación . Fidel reiteró que quien quisiera inspeccionar el territorio tendría que hacerlo en zafarrancho de combate, un principio bien claro para todos nosotros desde 1959.

La aviación de exploración táctica norteamericana incrementó sus vuelos rasantes, al punto de que el Gobierno Revolucionario cubano ordenó que, a partir del 27 de octubre, se abriera fuego contra las naves enemigas a baja altura. Ese día fue derribado, en el norte de la región oriental, un avión U-2, que empleaba más de siete cámaras fotográficas y podía visualizar 125 millas de ancho.

Ese hecho marcó uno de los momentos más dramáticos de la crisis, la cual, sin embargo, terminó con la retirada de los misiles, por negociaciones hechas entre las dos superpotencias, irrespetando a Cuba, que tenía exigencias respecto a su soberanía e independencia, en lo fundamental el cese del bloqueo económico y de las actividades subversivas, y la retirada de la base naval de Guantánamo, entre otras.

Hasta hoy Estados Unidos ha hecho caso omiso a esas exigencias cubanas, las sigue ignorando aún en medio de un aparente proceso de normalización de relaciones.

Pero algo  desde entonces, le ha quedado bien claro a las administraciones norteamericanas: la dignidad de este pueblo, le ha ganado, y le ganará, el desafío a cualquier etapa de crisis.

F / LaDemajagua


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