Más del 70% de los cubanos ha crecido bajo los efectos del Bloqueo.

Niño cubano en bicicleta

El 19 de octubre de 1960, menos de dos años después de la entrada triunfal de Fidel Castro a La Habana, Estados Unidos anunció la imposición de un embargo económico contra Cuba. La medida ha estado en efecto desde entonces.

Entre las legislaciones que amparan la medida se encuentra el Acta de Comercio con el Enemigo de 1917, así como la inclusión de Cuba por el Departamento de Estado de EE.UU. en su lista de estados que promueven el terrorismo, al lado de Siria, Irán y Sudán.

En una reciente columna editorial, el diario estadounidense The New York Times instó al levantamiento del embargo. El matutino delineó una serie de maneras en las que el bloqueo económico ha resultado contraproducente para los intereses tanto de EE.UU. como del golpeado pueblo cubano. “A lo largo de las décadas, ha quedado claro para muchos legisladores estadounidenses que el embargo ha sido un fracaso total”, leía el editorial.

El embargo no puede levantarse sin el apoyo del Congreso, pero el periódico arguyó que es mucho lo que el presidente Obama puede hacer de manera unilateral, desde retirar a Cuba de la lista de estados promotores del terrorismo hasta eliminar las restricciones a las remesas. “Obama podría aprovechar esta oportunidad para acabar con una larga era de enemistad y ayudar a una población que ha sufrido muchísimo desde que Washington cortó las relaciones diplomáticas en 1961”.

El editorial ciertamente llamó la atención de Fidel Castro, quien escribió su propio artículo en el diario oficialista, Granma, citando ampliamente a The New York Times.

“Pienso que (la columna del New York Times) hizo una evaluación sólida, formuló un caso convincente”, expresó Michael Shifter, director de Diálogo Interamericano, un centro de análisis en Washington D.C. “El embargo fue un producto de la Guerra Fría y un momento muy intenso en la Guerra Fría. No estoy seguro que aún en ese entonces tuviera sentido, pero definitivamente no tiene sentido hoy día. Es anacrónico”. “Su doble moral e hipocresía son tan evidentes, como que EE.UU. tiene estrechas relaciones diplomáticas y comerciales con varios países que son mucho más autoritarios que Cuba”. No obstante, Shifter no espera que el embargo sea levantado muy pronto.

“Hay unos legisladores de origen cubano muy poderosos en el Congreso que pueden hacer las cosas muy difíciles para el gobierno en un momento en el que necesita todo el apoyo que pueda obtener”. “No creo que este sea un tema que ocupe mucho tiempo a los niveles más altos, especialmente con todo lo demás que está ocurriendo en el mundo”. La mayoría de cubanos comunes y corrientes, sin embargo, están cansados del estancamiento político.

“Es injusto”, dijo el electricista Juan Carlos, mientras espera en una larga cola frente a un banco del estado en el centro de La Habana. “Han condenado a toda la población, no importa cuál postura política tenga. No nos merecemos esto. Es obsoleto”. Ese punto de vista encontró eco en la siguiente persona en la fila: “¡Ya basta!”, expresó un jubilado llamado Orlando García. “Tantos años de esto. Todo en la vida debe tener un principio y un fin. Espero que estemos llegando al final de esto”.

Naturalmente, el llamado al cambio de The New York Times también recibió fuertes críticas, particularmente de parte de cubanoestadounidenses que escriben en internet y Twitter. Mucha de la crítica se concentró en el hecho que, al mismo tiempo, comenta que el embargo “ha forzado a Cuba a adoptar reformas” mientras que también describe el embargo como un “fracaso total”. No pueden ser ambas cosas a la vez, dicen los críticos, logrando su objetivo declarado de forzar el cambio y también un fracaso.

Además, muchos sostienen que las relativamente recientes reformas económicas no justifican las pasadas cinco décadas y media de restricciones en Cuba. El gobierno cubano acaba de entregar su más reciente informe sobre los efectos del embargo o “bloqueo”, como lo llaman, en la sede de una escuela para niños con dificultades de aprendizaje. La inferencia fue clara: estos son los tipos de lugares que sufren por la política de Washington hacia Cuba.

Pero el analista Michael Shifter cree que los efectos pueden ser interpretados de otra manera. El embargo le ha presentado al gobierno cubano lo que llama “la justificación lógica para comportarse como lo hace”. “El embargo ha sido un regalo para Fidel y el régimen”, aseguró.

De cualquier manera, el impacto económico ha sido, sin duda, enorme. El gobierno cubano dice que el costo de éste para la economía de la isla ha sido astronómico, de unos US$117.000 millones. No es sólo en el ámbito económico donde se siente el embargo.

“Una relación distante con EE.UU. siempre va a ser difícil para cualquier país pero es particularmente dura para una nación como Cuba”, señaló a la BBC el destacado escritor Leonardo Padura, en La Habana. “Por ejemplo, durante la administración de Bush, los programas de intercambio cultural prácticamente desaparecieron”. Durante estos años, la Asamblea General de Naciones Unidas ha votado 22 veces en torno al embargo y siempre los estados miembros han estado abrumadoramente a favor de su levantamiento. En general, sólo EE.UU. e Israel se han opuesto a la propuesta. Este mes, la ONU realizará la encuesta número 23. Hay poco que sugiera un resultado diferente. Quedará en manos del gobierno de Obama decidir si relegar a los libros de historia el embargo comercial más duradero de los tiempos modernos.

F/BBC


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