El mantenimiento del Bloqueo económico también afecta a muchos países interesados en estrechar vínculos comerciales con Cuba.

Cuando hoy la comunidad internacional vote une vez más, como se espera, a favor del levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, la isla permanece imposibilitada de usar el dólar en sus operaciones financieras internacionales. Aun cuando en marzo de este año los Departamentos del Tesoro y de Comercio anunciaron la autorización de transacciones financieras de fondos desde un banco fuera del territorio estadounidense a través de una o más instituciones financieras de ese país, no se ha dado ni un paso en esa dirección.

Hasta la fecha tampoco las instituciones bancarias de allá han podido procesar en dólares instrumentos monetarios presentados indirectamente por entidades financieras cubanas, ni las cuentas corresponsales en terceros países usadas para dichas transacciones, tal como se dispone en la medida adoptada a principios de este año.

En ese momento tales medidas fueron consideradas las de mayor alcance e impacto, pues suponían el cese de la persecución financiera a las transacciones cubanas, aspecto en la que la administración Obama ha impuesto récord, de acuerdo con opiniones de expertos y analistas.

Lo real es que hasta el momento, como han reiterado autoridades cubanas del los ministerios de Relaciones Exteriores, y de Comercio Exterior y las Inversiones Exteriores (Mincex) y del Banco Central de Cuba, no se ha materializado el empleo del dólar.

También está sin efecto la posibilidad de que los bancos estadounidenses entreguen créditos a los importadores cubanos de productos estadounidenses autorizados, ni ha disminuido el temor de esas agencias y los propios proveedores de ser multados por realizar transacciones con la isla.

En tal sentido el titular del Mincex, Rodrigo Malmierca, afirmó recientemente que en los sistemas informáticos de las más importantes agencias bancarias del mundo están vigentes mecanismos que rechazan cualquier negocio con oficinas homólogas de la isla.

Sobre la negativa de conceder créditos a empresas de ambos lados para exportar e importar sus productos, la consideró una oportunidad desaprovechada por la imposibilidad de realizar cualquier operación.

Tal diferencia entre lo dicho y lo no que no se ha podido hacer es un reflejo de las consecuencias de las multas millonarias impuestas a entidades de Estados Unidos y de otras naciones por ejecutar negocios financieros con Cuba, que según datos oficiales sobrepasan los 14 mil millones de dólares.

Otra importante limitación es la prohibición a instituciones financieras cubanas a abrir cuentas corresponsales en bancos de los Estados Unidos, lo que impide el establecimiento de relaciones bancarias directas entre ambos países y encarece las operaciones comerciales de Cuba con esa nación ante la necesidad de triangularlas y pagar comisiones a intermediarios.

Especialistas del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM) consideran que de poder utilizar el dólar, Cuba entraría a un flujo financiero del cual ha permanecido apartada por la hostil política de la Casa Blanca durante más de 50 años.

Sobre el particular tienen en cuenta el valor que posee esa moneda como principal instrumento financiero internacional que marca el estado de las reservas monetarias mundiales.

Tanto es así que más del 60 por ciento de las mismas son en dólares, lo que le asegura una gran distancia en relación con el euro y el yuan, divisas aún sin capacidad suficiente para sustituirlo o hacerle competencia.

Por solo citar un ejemplo, todavía en estos momentos el mundo debate si el euro sobrevive o no, y en la perspectiva más inmediata no hay una moneda ni un centro de poder económico que le haga competencia a Estados Unidos.

La potencia del billete verde está dada también porque con él se realiza el 85 por ciento de las transacciones financieras a nivel global y se fijan las tasas de cambio, además de que el 70 por ciento del comercio mundial se efectúa con esa divisa.

Cuba ha estado aislada de todo ese movimiento dominado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y ahora cuando más confianza gana entre sus acreedores por la prioridad dada al pago de su deuda y las renegociaciones con el Club de París, el bloqueo sigue vigente, pues las medidas adoptadas por la administración de Barack Obama no son tan expeditas como se anuncian para la normalización de las relaciones.

F/PL


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