Más de un mes acampando por la paz en la bogotana plaza Bolívar

col plaza bolivar

Sin intenciones de abandonar sus carpas, pese a la lluvia y a las bajas temperaturas típicas de Bogotá, más de un centenar de ciudadanos mantienen vivo el ya emblemático campamento por la paz de la plaza Bolívar.

La amplia explanada de aires coloniales, situada frente a la Catedral Primada de Colombia y al Congreso de la República, es uno de los íconos del turismo local, convertida ahora en el hogar temporal de estudiantes universitarios, familiares de desaparecidos, jubilados y otros defensores de la salida negociada al conflicto interno.

Sin consignas ni banderas políticas, los nuevos ocupantes de la plazoleta piden un pronto consenso que destrabe el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), rodeado de interrogantes luego de los inesperados resultados del reciente plebiscito.

Aunque por un escaso margen el No venció en esa consulta, convocada para validar el Acuerdo Final entre el Gobierno y dicha guerrilla, con el que se comprometieron a terminar una larga confrontación entre ambas partes.

Desde entonces los colombianos protagonizaron multitudinarias marchas para demandar a los negociadores una rápida conciliación, capaz de salvar el espíritu del pacto suscrito oficialmente en la ciudad de Cartagena de Indias el pasado 26 de septiembre ante unos dos mil invitados.

La plaza Bolívar es un escenario modelo de convivencia, donde personas de distintas edades, regiones, universidades y profesiones, resisten juntos en medio del frío y los aguaceros, sobrellevando compromisos laborales, familiares y académicos.

Algunos vecinos nos traen alimentos, con esa ayuda hemos podido sobrevivir, comentó a Prensa Latina Aura María Díaz, coordinadora nacional de la Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, una de las mujeres que inició la demostración en ese espacio público.

Hasta ahora los manifestantes han recibido apoyo de muchas personas, que sin estar acampando allí, les llevan víveres, agua, productos de aseo, cobijas, mientras agradecen y admiran su valentía y determinación, reseñó el diario El Espectador.

Lujosos restaurantes de Bogotá elaboraron también comida para todos, preparada y servida por ellos; escritores estuvieron en ese sitio impartiendo talleres (…) hasta Piero -el cantautor argentino- los visitó hace unos días, conversó y cantó para todos, amplió el rotativo.

De recorrido por el lugar, el presidente Juan Manuel Santos manifestó también su respaldo a quienes pernoctan en carpas a la espera de una repuesta satisfactoria a sus demandas.

Mientras el campamento bogotano sigue en pie, el de Montería (Córdoba) resultó desmantelado el fin de semana luego de que una de sus promotoras fuera blanco de amenazas.

‘Si permanecen aquí su próxima dormida será en el cementerio’, advirtió un desconocido mediante una llamada telefónica.

No obstante, sus similares de Cartagena de Indias y Cali están aún activos, ambos surgidos poco después del capitalino Ocupaz, iniciador de la idea.

 

F/PL por Adalys Pilar Mireles.


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