Homenaje al más soberano de los Estados: La Cuba de Fidel

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Por Camilo Katari. A rey caído rey puesto, Trump es el nuevo emperador y sus lacayos ya se desviven por hacer los deberes y granjearse un lugar a la diestra del padre. Esto es lo que hace Luis Almagro, que nuevamente ha convertido a la OEA en el Ministerio de Colonias de EEUU.

Una década de gobiernos progresistas no han podido cambiar la mentalidad colonial de los políticos de Nuestra América, el colonialismo ha calado tan profundo que funcionan a control remoto. El retorno de los neoliberales exige una revisión de nuestras prácticas respecto a la región, tema difícil con los falsos nacionalismos agitados en nuestros días para atraer a los enanos fascistas que todavía nos habitan.

La OEA es una de esas organizaciones que nace al calor de la post guerra, en el año de 1948, por supuesto en primer lugar para preservar la paz, cosa muy cuestionable y para consolidar la democracia, claro no sabemos muy bien lo que hizo en los años largos de las dictaduras militares, si no me equivoco convivió con esos regímenes, no por algo el Che lo descalificó muy temprano en la brillante intervención de agosto del 61 en Punta del Este.

Son pocos los países que han recuperado la dignidad respecto al poder imperial, cómo no recordar a la primera, a la entrañable y querida isla de Cuba, que en estos días aciagos demuestra su talla y firmeza de dignidad. Los demás países seguimos en ese camino abierto por Fidel y el Che. El Ministerio de colonias no pudo soportar la afrenta y por orden del patrón terminará expulsando de su seno a la Cuba Rebelde.

Los gobiernos que palpitan junto a su pueblo conocen las limitaciones de la OEA, por eso buscan otros mecanismos de complementariedad, así nace la UNASUR, como una nueva propuesta, más política, para el necesario diálogo entre los pueblos que buscan días mejores despegados del norte.

Las democracias formales a través de los dispositivos que permite la buena fe de los Estados han establecido ciertas condiciones para preservar las democracias en los países con procesos de integración, lamentablemente los intereses imperiales a través de sus funcionarios locales, utilizan esos dispositivos, para hacer fracasar la unidad buscada por siglos.

Expulsar a un Estado miembro de la OEA, de la UNASUR, del MERCOSUR, de la CAN, es un atentado a ese gran propósito de materializar la Patria Grande, por supuesto que detrás están los intereses ocultos de las vieja política imperial de dividir para vencer, el viejo cipayaje ha cobrado vida y nuevamente tenemos, incrustados en nuestros pueblos, agentes que asesoran y definen las políticas de los gobiernos neoliberales.

No debe sorprender a nadie, que gobiernos neoliberales o producto de golpes parlamentarios o judiciales -en nombre de la democracia-, ahora con la “expulsión” o golpe de la Triple Alianza (Paraguay, Argentina y Brasil) a Venezuela del MERCOSUR busquen afanosamente el descrédito de las organizaciones creadas para construir la unidad latinoamericana.

No les interesa para nada una región fortalecida, les interesa que sus oligarquías se mantengan en el poder, la democracia se ha convertido en una lógica instrumental que no beneficia a los pueblos, salvo en los que se practica una democracia participativa y/o directa.

Aceptando un continente con diferentes culturas, con economías débiles frente a los grandes conglomerados mundiales, la única salida es tener organizaciones cuyo objetivo sea la unidad, la complementariedad, ese es el presente y futuro, para nada queremos Ministerios de Colonización.


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