Punta Cana marcó el rumbo político de la Celac

Celac caricatura

Granma. La V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) concluyó el pasado miércoles con el compromiso de los Jefes de Estado y de Gobierno de la región de «seguir avanzando en la unidad dentro de la diversidad», en momentos en que nunca ha sido más necesario marchar por ese camino, tal y como sostuvo en su discurso el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército, Raúl Castro.

Ante la amenaza del retorno del neoliberalismo, que aumentaría las desigualdades sociales en América Latina y el Caribe, los Jefes de Estado y Gobierno se comprometieron a lograr el desarrollo sostenible de la región para lo cual procurarán «soluciones comunes en beneficio de nuestros pueblos, sin dejar a nadie atrás».

La Declaración Política de Punta Cana, de 20 páginas, contiene igualmente la reafirmación de que «el proceso histórico de consolidación, preservación y el ejercicio pleno de la democracia en nuestra región es irreversible» y el mismo «no admite interrupciones ni retrocesos y seguirá estando marcado por el respeto a los valores esenciales de la democracia; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho».

Asimismo, refuerza la idea de consolidar la región como una Zona de Paz, tal y como se adoptó en la Cumbre de La Habana en el 2014. La misma es considerada como un referente para las relaciones interestatales, y contribuye al clima de respeto mutuo y fomento de la confianza entre los Estados miembros de la Celac.

El apoyo al proceso de diálogo en Venezuela, el carácter de América Latina como zona libre de armas nucleares, el rechazo a cualquier acto de terrorismo, así como el compromiso de implementar un plan de seguridad alimentaria, también formaron parte de los temas debatidos en la cita.

Los Jefes de Estado y de Gobierno que asistieron a la V Cumbre mostraron también su beneplácito por los avances en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; abogaron por la devolución a la Isla del territorio que ocupa la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo y reclamaron el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington a La Habana.

Interesante fue la intervención del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien apostó por resolver los problemas de los latinoamericanos y caribeños desde la Celac y no desde mecanismos como la Organización de Estados Americanos.

«La Celac nació para dotar de autonomía a nuestros países. No podemos permitir que un grupo de países tomen las decisiones. Debemos preocuparnos por el desarrollo científico, así como por el cambio climático y otras cuestiones ecológicas», sostuvo el mandatario, quien fue recibido en el plenario con fuertes aplausos por su impulso a la integración regional.

Las relaciones de América Latina y el Caribe con Estados Unidos fue otro de los temas abordados por los presidentes.

«Los pueblos de América Latina y el Caribe viven una situación delicada luego de que se anunciaran las políticas de la nueva administración de Estados Unidos que afectan directamente a los países miembros de la Celac. Es nuestra obligación con nuestros pueblos, familias y naciones elaborar medidas que nos permitan enfrentarnos al futuro en el orden de lo económico, la política, lo social y lo cultural, sin renunciar a nuestros principios y acuerdos», sostuvo en el plenario el Jefe de Estado de Nicaragua, Daniel Ortega.

A su turno, su homólogo boliviano, Evo Morales, dedicó buena parte de su intervención a la necesidad de conocer cuáles son las tareas de cada uno de nuestros países y para eso comprender el comportamiento del capitalismo. «Al capitalismo no le interesa el bienestar de los pueblos», dijo.

Sobre ese tema, el Presidente cubano manifestó su deseo de que «el nuevo gobierno de Estados Unidos opte por el respeto a la región».
Raúl fue enfático en su discurso cuando resaltó la voluntad de Cuba de continuar negociando los asuntos pendientes entre Washington y La Habana «sobre la base de la igualdad, la reciprocidad y el respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país».

«Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia», expresó el Presidente cubano, quien denunció la vigencia del bloqueo impuesto a la Isla.

De otra parte, los otros asistentes caribeños resaltaron cuestiones que afectan las relaciones comerciales como el marcado proteccionismo y otros asuntos medulares.
La Cumbre de Punta Cana marcó un punto de inflexión política en momentos en que la Celac está llamada a consolidarse como el mecanismo de concertación regional.

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