Prevenir la violencia de género: retos desde las aulas

Por Lirans Gordillo Piña, Revista Mujeres. La educación de las nuevas generaciones es fundamental en la prevención y erradicación de la violencia machista; expertas, investigaciones y proyectos educativos en Cuba así lo demuestran.

“La escuela se reconoce como el centro cultural más importante de la comunidad y tiene la responsabilidad de preparar  a esa ciudadana y ciudadano para la vida”, afirma la Dra.C Yoanka Rodney Rodríguez .

Rodney  participó en el panel Prevención de la Violencia de Género en el espacio escolar, realizado el 25 de enero como parte del 2do Simposio internacional violencia de género, prostitución, turismo sexual y trata de personas.

En el encuentro científico se presentaron análisis, resultados de investigación y experiencias que apuestan por la educación en equidad como estrategias frente a la violencia que sufren mujeres y niñas.

La Dra.C Rodney abordó los retos de educar en igualdad en el contexto cubano actual. A su criterio, son claves en este análisis temas como el ejercicio del poder por parte del profesorado, su formación, la participación del alumnado y la existencia de normas que permitan enfrentar manifestaciones de violencia en las escuelas.

“Si la violencia de género la asumimos como una problemática social y necesita para su abordaje la insectorialidad y la multidisciplinariedad todos tenemos una corresponsabilidad en su prevención”, dijo la especialista durante el panel.

A pesar de que la política educativa cubana es clara en sus principios de educación equitativa y humanista, la práctica cotidiana demuestra la pervivencia de estereotipos, prejuicios y  roles sexistas que sustentan malos tratos y expresiones discriminatorias en las aulas.

Para la Dra. C Miriam Rodríguez Ojeda juntar teoría y práctica es fundamental, principalmente en la formación del profesorado. “No puede existir una teoría rica si la práctica está divorciada”, dijo durante el debate celebrado en La Habana.

Al referirse a la dinámica escolar, Rodríguez Ojeda resaltó que “ese desempeño profesional también está atravesado por los prejuicios y mitos que desde el punto de vista personal el profesorado multiplica porque es también parte del contexto social”.

Para Rodríguez Ojeda constituyen urgencias pedagógicas temas como la participación, el diálogo horizontal y la sensibilización en problemáticas sociales como la violencia de género.

“Cuando el profesorado está sensibilizado y preparado promueve en su práctica conocimientos significativos, derechos y valores humanos sustentados en la diversidad, libertad y responsabilidad”, enfatizó la Profesora Titular de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona (UCPEJV).

El Proyecto ÚNETE en la UCPEJV sigue estas premisas y  trabaja con estudiantes de pedagogía para “desarrollar acciones educativas en el ámbito escolar que prevenga toda manifestación de violencia de género, en especial sobre las niñas, las adolescentes y mujeres y otros grupos vulnerables”.

La Dr.C Alicia González, directora de la Cátedra de Género, Sexología y Educación Sexual (CAGSES) y coordinadora del proyecto, presentó en el encuentro algunos de los principales resultados de esta iniciativa que vinculó la investigación con la realización de talleres y acciones educativas.

“El 100% de las y los estudiantes que participaron en el proyecto eran portadores de mitos y estereotipos de género que condicionan las diversas formas de  violencia en su vida personal y profesional como educadores/as”, expuso la experta.

Solucionar conflictos de pareja, familiares, con los pares y alumnos, además de aprender sobre la violencia de género y cómo evitarla, fueron algunas de las necesidades manifiestas de las y los jóvenes participantes.

Según al especialista, el desconocimiento y la invisibilidad de la violencia machista en el ámbito escolar provoca que la mayoría de las personas solo identifiquen como expresiones de la violencia el maltrato físico y verbal. Aunque, algunas muchachas y muchachos identifican otras manifestaciones como la violencia económica, la violencia psicológica, la violencia simbólica, etc.

Para la pedagoga, entre los resultados principales del proyecto está lograr la autoconciencia como principio de cambio. Según resultados investigativos “el 83% de las muchachas y el 92% de los varones participantes afirman haber concientizado que han utilizado diversas formas de violencia (que ahora reconocen) sobre personas de ambos sexos en la familia, la pareja, con sus pares y también con sus estudiantes en el contexto escolar”.

González presentó algunos testimonios de jóvenes integrantes del proyecto: “He logrado ser consciente de que en mi vida familiar y de pareja, no solo he sido objeto de varias formas de violencia, que antes desconocía, también las he utilizado sobre otras personas, incluso sobre mis alumnos y alumnas cuando los trato de manera desigual.”

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