Cuba reitera voluntad de continuar desarrollando su modelo social basado en la justicia, igualdad y la solidaridad

Intervención de Anayansi Rodríguez Camejo, Embajadora Representante Permanente de Cuba, en el 61º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CWS). Tema: “El empoderamiento económico de las mujeres en el mundo cambiante del trabajo”. Nueva York, 13-24 de marzo de 2017.
Sr. Presidente:

Mi delegación se adhiere a la intervención de El Salvador a nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y de Ecuador a nombre del Grupo de los 77 más China y respalda la Declaración de Panamá aprobada en la Consulta Regional previa a esta sesión de la Comisión de la Mujer.

El tema prioritario de esta sesión tiene una significativa importancia en aras de buscar alternativas viables que contribuyan a transformar la realidad en que siguen viviendo millones de mujeres en el mundo, en particular las rurales, las afro descendientes, las indígenas y las mujeres con orientación sexual no heterosexual. Es imprescindible en este empeño crear las condiciones necesarias que posibiliten, de jure y de facto, en el actual mundo cambiante del trabajo, el empoderamiento económico de las mujeres, sin distinción, discriminación y violencia.

En este sentido, resulta necesario garantizar una educación con calidad. Sin educación, no es posible avanzar, ni en el empoderamiento económico de las mujeres, ni en la construcción de una plena cultura de igualdad. La educación es la base sobre la que se sustenta el avance femenino en la sociedad, porque les posibilita adquirir los conocimientos y habilidades para acceder a la fuerza laboral y ocupar empleos de alta calificación, las entrena en el ejercicio público, imprescindible para acceder a los puestos de toma de decisiones y porque hace valer desde el comienzo que la igualdad es un derecho humano.

Después de más de 20 años de adoptada la Declaración y la Plataforma  de Acción de Acción de Beijing, pasados dos de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, podemos constatar algunos avances en cuanto a la posición y condición de las mujeres a nivel mundial;  sin embargo, aún no es suficiente lo alcanzado en materia de desarrollo e igualdad. No basta que los instrumentos internacionales establezcan derechos, ni que se aprueben leyes, si no existe al interior de cada uno de los Estados una verdadera voluntad política.

Hoy en nuestros países se implementa la agenda 2030, cada uno de nuestros gobiernos  debe  cumplir con los compromisos asumidos en ocasión  de la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno sobre igualdad de género y empoderamiento de la mujer, celebrada en Naciones Unidas el15 de septiembre de 2016. Los Mecanismos Nacionales, por su parte, tienen la responsabilidad de velar porque se cumpla el ODS 5 “Igualdad de Género”, así como la transversalización de un adecuado enfoque de género en el cumplimiento del resto de los objetivos.

En el caso del tema que nos ocupa, constituye  una prioridad poner nuestra mirada en el Objetivo 8 “Trabajo Decente y Crecimiento Económico”. Resulta imperativo promover el crecimiento económico inclusivo y sostenido, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos y para todas.

Sr. Presidente:

Cuba cumplió con las metas establecidas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio y trabaja con denuedo en el proceso de implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, a  pesar de las conocidas consecuencias derivadas del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, que aún se mantiene.

Al respecto, existe la voluntad política del Estado y del Gobierno, que reconocen la potencialidad y capacidad de las mujeres para ocupar cualquier empleo en condiciones de igualdad de oportunidades que los hombres.

La Constitución de la República expresa: “el Estado garantiza que no haya hombres o mujeres en condiciones de trabajar que no tengan oportunidad de obtener empleo en el cual pueda contribuir a los fines de la sociedad y a la satisfacción de sus propias necesidades”. En el artículo 40 reconoce el derecho de mujeres y hombres, en igualdad de condiciones, según méritos y capacidades, a todos los cargos y empleos del Estado, de la Administración Pública y de la producción y prestación de servicios.

Las mujeres cubanas perciben igual salario que los hombres por trabajo de igual valor y tienen derecho a pensión por invalidez total o parcial, a pensión por viudez, a la tierra, a recibir créditos bancarios, así como a licencia retribuida y sus consiguientes prestaciones, la que beneficia a la trabajadora antes del parto y hasta un año del bebé, y al propio tiempo ofrece la oportunidad al padre de acogerse a los mismos beneficios, previo acuerdo entre la pareja,  una vez vencido el período de lactancia materna exclusiva. Este derecho, con las nuevas modificaciones que han sido aprobadas, se hace extensivo a las abuelas y abuelos. Además, el sistema de Círculos Infantiles y de Seminternados constituye un apoyo para la inserción de las mujeres en la vida económica.

El empleo es eslabón fundamental de la Seguridad Social en Cuba, las pensiones están vinculadas a éste y por tanto, la primera protección social para los cubanos y las cubanas es tener garantizado un puesto de trabajo digno.

La educación universal y gratuita, derecho de todas las personas, es un fundamento estratégico para impulsar la participación de la mujer y su empoderamiento en todos los sentidos, y avanzar de manera significativa en la erradicación de prejuicios, exclusiones y todo tipo de discriminación y violencia en los espacios privado y públicos incluyendo los puestos de trabajo.

La tasa de actividad económica de las mujeres en Cuba es de 57,3 %; empleadas en el sector estatal civil son el 48 % del total y el 47,2 % de sus dirigentes. Se aplican políticas para el acceso a empleos de alta calidad mediante la formación y capacitación, garantizando que más del  50% sean mujeres y se desempeñen en puestos que demandan como requisito tener calificación universitaria. De los empleos ocupados en la economía, el 85 % son técnicas y profesionales.

Las mujeres cubanas, representan un 48 % de los investigadores científicos y el 53,5 % de quienes trabajan en las Unidades de Ciencia e Innovación Tecnológica;  son mayoría en la Investigación y Desarrollo de las Ciencias, en la Administración Pública, Defensa y Seguridad Social, en Educación y en Salud. En la Contraloría General de la República, en el Tribunal Supremo Popular y en la Fiscalía General de la República constituyen más del 70%.

En el trabajo por cuenta propia, ellas representan más del 31 %, demostrando su capacidad y posibilidades para emplearse de forma independiente y contribuir al desarrollo del país. Tienen el derecho a sindicalizarse, a la protección social y la Licencia por Maternidad.

Las mujeres rurales, igual que las de zonas urbanas, gozan de los mismos derechos y muestran avances incuestionables en cuanto a su acceso al empleo, a la educación y a la salud, incluyendo la sexual y reproductiva.  Se ha incrementado el número en el sector agropecuario y como socias en cooperativas. En el control económico las mismas  representan el 59% y son más del 60% las que se encargan de la organización.  La fuerza técnica supera el 35% y más del 31% son ingenieras.

Teniendo en cuenta el envejecimiento poblacional y la baja tasa de natalidad, el país está trabajando, con la colaboración de la CEPAL, en función de perfeccionar lo que hasta ahora existe en Cuba referido a políticas y servicios de cuidado. Representantes de la Federación de Mujeres Cubanas forman parte de los dos grupos creados a tales efectos.

Se han adoptado asimismo, iniciativas como la realización a finales de 2016 de una Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género por parte del Centro de Estudios sobre la Mujer de la FMC y la Oficina Nacional de Estadística.

Sr. Presidente:

El Gobierno cubano reitera su voluntad de continuar desarrollando su modelo social basado en la justicia, igualdad y la solidaridad, con estricto apego a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos y expresa su compromiso con el estricto cumplimiento de los convenios y acuerdos internacionales y regionales asumidos en favor de la mujer.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional, a la unidad de acción para vencer y eliminar la pobreza, el analfabetismo, las desigualdades que imperan a nivel de regiones y en el mundo y poner en práctica planes y programas concretos que garanticen la plena autonomía de las mujeres y una verdadera igualdad entre los géneros.

Permítame concluir reafirmando las palabras de nuestro Presidente en la Conferencia de Líderes Globales sobre igualdad de Género cuando expresó: “Para avanzar hacia la plena igualdad de género y el empoderamiento de la mujer es preciso ante todo un orden internacional justo y equitativo, que erradique la pobreza y el hambre, ponga fin a los conflictos bélicos, privilegie al ser humano por encima del capital  y preserve el medio ambiente”.

Muchas gracias.

(Cubaminrex-Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas)

 

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