Marco Velázquez Cristo, PostCuba. A riesgo de resultar reiterativo, debo señalar una vez más, la incurable manía de los llamados centristas, de proponer programas políticos y autopromocionarse, utilizando artículos que son un verdadero homenaje a Mario Moreno, Ileana González lo calificó de trabalenguas político.

Ahora uno de ellos centra su campaña en el concepto de vanguardia, al que rodea de diversas categorías, para hacer navegar su Nautilos delante de las fuerzas revolucionarias, sin levantar suspicacias y porque no, para tratar de que parte de ellas decidan enrolarse en su indescifrable proyecto.

Si se conoce al autor, su gusto por la miel, no la de las abejas, si no la del poder, su sobrevaloración de sí mismo, y su necesidad de reconocimiento, entonces se ve con claridad el mensaje auto promocional que encierra su publicación.

Es casi risible como de acuerdo a la imagen que ha intentado conformar en nuestras mentes sobre su persona y que considera haber logrado establecer, comienza a delinear su concepto de vanguardia, en el que cree irse dibujando.

Veamos lo que dice, “La herejía es la semilla que alimenta a los rebeldes, los que maduran políticamente llegan a ser revolucionarios y los que entienden mejor su momento histórico, esos se convierten entonces en vanguardia”, en fin, el, según su autorretrato.

¿Sabrá con certeza el significado de “sentido del momento histórico”?, según Néstor del Prado en su artículo, “Analicemos a fondo el concepto de Revolución de Fidel, para convertirlo en guía para la acción” , es y lo cito, “Para llegar a conclusiones consistentes es imprescindible valorar las circunstancias y realidades que están ocurriendo en Cuba y en el mundo, los peligros y las oportunidades, lo que los hombres y mujeres sin excepción, piensan y hacen, desean o rechazan; eso es tener sentido del momento histórico. De eso Cantinflas  no sabe nada.

El primer detalle que delata una mala intención es no hablar claro, y eso ocurre en este y otros casos de profesantes del tercer camino o vía, que como señala Ana Miranda en su artículo, “Cuba: El tercer camino”, “la tercera vía suele ser efímera, y generalmente termina yendo, como atraída por un imán, hacia los lados derechos”. El caso que nos ocupa ya ha dado algunos tropiezos con ese lado.

Hay que reconocer que ha sido un buen actor y logrado confundir a más de uno, pero su incontrolable ego y su propia trayectoria lo denuncian, aun cuando algunos tratan de defenderlo ignorando verdades. Quizás en un futuro no lejano, cuando la realidad fuerce la caída de las caretas y la hoja de parra no pueda ocultar más la falsedad, se abochornen de su ingenuidad.

Los vaivenes políticos y los exabruptos de autosuficiencia de este personaje  lo sitúan inmediatamente en contradicción con valores humanos de especial significado que se enuncian en el concepto de Revolución.

La modestia que ha de ser verdadera, no la muy abundante falsa modestia,  el desinterés que en el contexto en que se expone significa que no se debe actuar motivado por intereses financieros o monetarios, sino para sentir la satisfacción del deber cumplido, el altruismo sinónimo de generosidad, desprendimiento y abnegación, entre otras acepciones, la solidaridad, que tiene entre sus significados, adhesión, respaldo, y fidelidad, para finalizar, el heroísmo como sinónimo de valentía, arrojo, osadía. Este “vanguardia” en nada concuerda con estos valores.

Pero si quedara alguna duda aquí les va el cierre de su post, “A ver si logramos que sean los herejes, los rebeldes y los revolucionarios, quienes señalen el rumbo”, todo claro, sus seguidores políticos con él a la cabeza son los que deberán dirigir a Cuba hacia el futuro, son los elegidos, para rematar exigen esa deferencia. Más narcisismo no se puede esperar.

El Che en su discurso del 20 de octubre de 1962, en el acto conmemorativo por el segundo aniversario de la integración de las organizaciones juveniles cubanas que propiciaron la creación entonces de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, planteo refiriéndose a lo que entendía que debía ser un vanguardia, “Los primeros en estar dispuestos para los sacrificios que la Revolución demande, cualquiera que sea la índole de esos sacrificios. Los primeros en el trabajo. Los primeros en el estudio. Los primeros en la defensa del país”.

Hace un tiempo en un comentario en su blog, le plantee como solución al  “desempleo” que decía sufrir, trabajar en la agricultura o la construcción donde habían muchas vacantes y respondió que le sugeríamos eso porque queríamos callarle la boca. ¡Tremendo ejemplo de revolucionario y de vanguardia!.

Evidentemente este no es de los vanguardias de que hablaba el Che, como se dice en buen cubano, no clasifica.

 

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