Los más altos honores militares para siete valerosos oficiales y un suboficial de las FAR.

Los restos mortales de los fallecidos residentes en la capital fueron depositados en el Panteón de las FAR del Cementerio de Colón.

Por Aileen Infante Vigil-Escalera, JR. Duele pensar en la muerte cuando quedan tantos sueños por cumplir, tanta juventud por explorar, tanto amor por entregar, tantos cielos por conquistar. Duele pensar que un segundo basta para derribar planes, futuros, aeronaves; para arrebatar vidas que recién comienzan a vivir. Duele pensar que desde el pasado 29 de abril siete valerosos oficiales y un suboficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) ya no surcarán el mismo cielo que hicieron suyo, aun mucho antes de conocerlo.

Duelen ocho urnas cinerarias, ocho pequeñas fotografías y ocho nombres grabados: teniente coronel Leonardo Pérez Oliva (ingeniero de vuelo instructor), mayor Fidel Hernández Martínez (jefe de nave), mayor Rafael Torres Muguercia (navegante), mayor Arturo Fonseca Pérez (ingeniero de vuelo), teniente Yuliesky Quesada Valera (copiloto), teniente Miguel Borrero Sánchez (navegante), subteniente Rubén Lorenzo Martínez y segundo suboficial Yuniesky Ramírez Acosta.

Duele tanto que durante toda la mañana de este jueves en La Habana, Santiago de Cuba y Las Tunas se les rindieron los más altos honores militares.

En la capital, lugar de residencia de los seis primeros, la ceremonia dio inicio a las diez de la mañana en la funeraria de Calzada y K, donde jefes y oficiales de las FAR, compañeros de la unidad y familiares de los fallecidos realizaron una guardia de honor acompañados por ofrendas florales del General de Ejército y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, del Ministerio de las FAR y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Justo a las dos de la tarde arribaron los restos de Leonardo, Fidel, Rafael, Arturo, Yuliesky y Miguel hasta el Panteón de las FAR, en el habanero Cementerio de Colón, donde en acto presidido por el general de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra Frías, ministro de las FAR, y otros jefes y oficiales de las FAR y el Minint, se les rindieron los últimos honores.

En palabras del coronel Salustiano Ruiz del Real, segundo jefe de la Fuerza Aérea, pronunciadas durante la ceremonia, la muerte sorprendió a los más jóvenes en momentos en que más querían aportar, y a los más experimentados cuando se esmeraban por garantizar la preparación de su relevo, pero sus nombres y ejemplos perdurarán por siempre en los corazones de sus familiares, compañeros y amigos.

Simultáneamente, en el santiaguero cementerio de Santa Ifigenia y el tunero Panteón de los Caídos por la Defensa, del municipio de Jesús Menéndez, también fueron despedidos Rubén y Yuniesky.

Varias condecoraciones de las FAR y el Consejo de Estado distinguían a los integrantes de la Fuerza Aérea Revolucionaria.

 

En la capital, oficiales de las FAR protagonizaron la guardia de honor junto a familiares y amigos de los fallecidos.

Las palabras centrales de la ceremonia capitalina estuvieron a cargo del coronel Salustiano Ruiz del Real, segundo jefe de la Fuerza Aérea.

El general de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra Frías, ministro de las FAR, y altos jefes y oficiales de las FAR y el Minint, presidieron la capitalina ceremonia de honras militares fúnebres de los combatientes.

 

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