Trump y la nueva directiva presidencial hacia Cuba

Trump y la nueva directiva presidencial hacia Cuba

Por Angélica Paredes López, Radio Rebelde. El presidente Donald Trump anunció este viernes, desde la ciudad de Miami, que da marcha atrás a la política de Barack Obama hacia Cuba. El Jefe de la Casa Blanca firmó una directiva presidencial que deroga la de su antecesor. La firma del documento ocurrió ante un auditorio integrado por el ala más reaccionaria y retrógrada de la derecha del sur de la Florida.

“Aplicaremos la prohibición sobre el turismo. Aplicaremos el bloqueo”, afirmó Trump al confirmar que recrudecerá las injustas sanciones unilaterales que su país impone a la Isla.

En su intervención, incoherente y lamentable, pronunciada en el teatro Manuel Artime, que lleva el nombre del líder civil de la invasión mercenaria a Playa Girón, el presidente Donald Trump demostró con su postura una regresión histórica, que ignora el contexto actual bilateral, el escenario en la región y la situación internacional. Fue una vuelta a la retórica de la Guerra Fría, que parecía que había sido superada.

El presidente Trump enumeró una serie de imposiciones injerencistas sobre la forma de organizar la sociedad y el Estado cubano como condiciones para mejorar la relación, mostrando que está anclado a una política fracasada que ha causado mucho daño al pueblo cubano y que ha dejado aislado a los Estados Unidos, como muestran las continuas votaciones de las Naciones Unidas para rechazar el bloqueo impuesto a Cuba.

Los errores de Trump en su discurso son inaceptables. Reiteró en varias ocasiones que “una Cuba libre es lo que pronto lograremos”. Sus asesores y el propio presidente desconocen la historia del país vecino.

¿Nadie le dijo que el gobierno cubano y su pueblo, para tener relaciones normales con Estados Unidos, jamás harán concesiones inherentes a la soberanía e independencia del país?

Su guión fue agresivo y el show montado, de pésima calidad, donde criticó con dureza el sistema político, económico y social escogido por la inmensa mayoría de los cubanos que habitan esta Isla.

Rompiendo las reglas de la diplomacia y en un tono irrespetuoso, Trump atacó al gobierno cubano en cuanto al tema de los derechos humanos. Mientras calificó como “grandes hombres y amigos”, al senador Marco Rubio y al congresista Mario Díaz-Balart, representantes del minúsculo grupo que pidió una reversión de la política de Barack Obama hacia Cuba.

Todo el tiempo Trump habló de lo que supone provechoso para el pueblo cubano, pero jamás mencionó que con su absurda posición, su gobierno viola los derechos del pueblo estadounidense, incluso de los electores que le confiaron el voto.

El mandatario estadounidense firmó un documento en el que se establecen las prioridades de su administración, entre las que están el cumplimiento de las legislaciones de Estados Unidos sobre la nación cubana, en particular las disposiciones que rigen el bloqueo y la prohibición de que los ciudadanos de ese país hagan turismo en la Isla vecina.

Las nuevas medidas se centran en la prohibición de los viajes individuales de los norteamericanos a Cuba. Los viajes educacionales por razones no académicas serán limitados a los viajes en grupo. En tanto, los cubanos residentes en ese país podrán continuar viajando a Cuba para visitar a su familia y se mantendrá el envío de remesas.

Trump dejó clara la decisión de impedir las relaciones de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y a los servicios de inteligencia y seguridad.

Donald Trump derogó la directiva presidencial emitida por el presidente Barack Obama, al firmar este viernes en la ciudad de Miami el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional para la política hacia Cuba.

La nueva directiva instruye a los Departamentos de Tesoro y Comercio a iniciar el proceso de emisión de las nuevas regulaciones en los próximos treinta días.

Trump derogó la directiva presidencial de Obama, pero no pudo revertir toda la política de su antecesor debido al empuje de las fuerzas que en Estados Unidos favorecen la normalización de los nexos bilaterales.

Se mantienen las relaciones diplomáticas, las embajadas permanecerán abiertas en ambas capitales y permanecerá vigente el Acuerdo migratorio alcanzado en enero de este año.

Entretanto, la política de la administración Trump reforzará las medidas del bloqueo, una obsoleta política que solo puede ser levantada por el Congreso estadounidense.

Las encuestas y la opinión pública en Estados Unidos respaldan el acercamiento bilateral entre La Habana y Washington, aunque Donald Trump prefiere ignorar el reclamo de la mayoría de personas sensatas que en ese país apuestan por el bienestar de ambos pueblos y una normalización de los nexos entre los dos países.

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