La contribución cubana a la Paz en Colombia.

La contribución cubana

Por Gabriel Ángel. No fue fácil para Cuba derrotar el aislamiento del continente, impuesto hace más de medio siglo por los Estados Unidos. Su expulsión de la OEA ocurrió precisamente cuando un colombiano, Alberto Lleras Camargo, fungía como secretario general de esa organización. Revertir aquello, con la oposición de Washington, fue la mejor demostración de su talento.

Es necesario reconocer ese elemento a la hora de valorar el rol cubano en las conversaciones de paz. Las posiciones de extrema en Colombia aún ven en el castrismo el monstruo descrito por la administración Kennedy a comienzos de los años sesenta. Contribuir a la concreción de un Acuerdo de Paz en nuestro país, demostraba la falsedad de esa apreciación envenenada.

Si Cuba pregona el derecho a la soberanía de los pueblos, su libertad para darse la forma de gobierno que elijan, y rechaza la injerencia extranjera en los asuntos internos de cualquier país, es obvio que debe ser la primera en obrar en consecuencia. Dicho en términos cristianos, compórtate con los demás como quisieras que se comportaran contigo.

Fidel Castro en su momento expuso con suficiente claridad cuáles fueron sus motivaciones para haber apoyado al M-19 en su lucha contra la nefasta administración de Turbay Ayala. En adelante nadie ha podido jamás imputar al gobierno cubano, haber contribuido de algún modo a la desestabilización de algún gobierno en Colombia u otro país del continente. Resulta necesario considerar esos antecedentes si se quiere valorar el aporte de Cuba a la consecución de la firma de un Acuerdo Final de Paz para Colombia.

La República de Cuba busca demostrar en la práctica, que la solidaridad y el buen ejemplo son las mejores armas para ganar el corazón de los pueblos y la buena voluntad de los gobiernos. Para los cubanos la solidaridad no es dar lo que sobra, sino compartir por igual lo que se tiene. En ese sentido no podemos quejarnos. Cuba nos brindó la hospitalidad más confortable, y procuró ofrecernos cuanto estuvo a su alcance para facilitar nuestro trabajo. Los delegados de las FARC contamos además con transporte, atención médica plena y oportunidades de recreación.

Como país garante, Cuba asistió a las discusiones en la Mesa y sus delegados conocieron cada una de las incidencias presentadas. Podemos dar fe de que su mayor preocupación fue ayudar en todo lo posible a que las conversaciones no se interrumpieran, a que ninguna de las contradicciones presentadas se tornara insalvable. Su gestión fue clave para superar múltiples atolladeros. Jamás olvidaremos la felicidad de los cubanos cada vez que se acordaba un punto de la agenda. La gente en la calle nos felicitaba y abrazaba. Esa es Cuba, bella.


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